unam5Ismael Alejandro Cruz Maciel es un joven con debilidad visual que sufrió discriminación al presentar el examen de ingreso a la UNAM debido a la falta de condiciones y de formatos necesarios para una persona con discapacidad.

Al ver vulnerados sus derechos a la educación y a la no discriminación, Ismael –que quiere ser abogado- interpuso una demanda de amparo para que la máxima casa de estudios realizara ajustes al examen. Ahora, una juez debe decidir si la UNAM debe ajustar su normatividad a personas con discapacidad.

En 2014, Ismael presentó el examen para ingresar a la licenciatura en Derecho en la UNAM. Cuando llegó al lugar donde le hicieron la prueba –después de haber viajado dos horas en transporte público-, se dio cuenta que la universidad no está preparada para atender las necesidades de personas con discapacidad que buscan tener un lugar en sus aulas.

Según Ismael, el único apoyo que le dio la institución educativa fue un lector, es decir, una persona que se encarga de leer las preguntas. La mujer que lo ayudó, señala el joven de 19 años de edad, no leía correctamente las preguntas de matemáticas y física. Aunque Ismael no las entendía, decidió seguir por considerar que su situación era mejor que la de otro aspirante ciego que no comprendía los cuestionamientos y respondía al azar.

Otro problema: el joven no veía bien los círculos que debía llenar en la hoja de respuestas. “Necesitaba que fuera más grande la letra; nos daban salones oscuros, me mandaban a hacer los exámenes muy lejos…”, cuenta Ismael.

El joven no logró terminar el examen, decidió presentarlo de nuevo y obtuvo los mismos resultados, tampoco pudo terminarlo.

La batalla jurídica

Con el apoyo de la abogada María Dolores Ajá Aguinaco y del Centro Estratégico de Impacto Social, Ismael solicitó a la UNAM realizar ajustes a la aplicación del examen de ingreso para las personas con discapacidad, como extender el tiempo para realizar la prueba, un formato diferente y una hoja de respuestas más grande, con interlineado suficiente, un espacio con buena luz que no se refleje en el escritorio o en el examen, una calculadora parlante y acudir a este lugar antes del examen.

Ismael, la abogada Ajá Aguinaco y el Centro Estratégico de Impacto Social interpusieron una demanda de amparo y el joven pidió presentar el examen antes del 30 de marzo de 2015.

No fue posible, pero la Jueza Décimo Quinta de Distrito en Materia Administrativa, Alma Delia Aguilar Chávez Nava, concedió la suspensión definitiva para que Ismael presentara el examen posteriormente ya con ajustes solicitados por la defensa. La UNAM  accedió a que fuera el 15 de abril.

En la demanda se señala que la UNAM discriminó a Ismael y debe ajustar su normatividad a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. El artículo 24 de la Convención dice:

Los Estados Partes asegurarán que las personas con discapacidad tengan acceso general a la educación superior, la formación profesional, la educación para adultos y el aprendizaje durante toda la vida sin discriminación y en igualdad de condiciones con las demás. A tal fin, los Estados Partes asegurarán que se realicen ajustes razonables para las personas con discapacidad.

La abogada Ajá Aguinaco critica que la institución educativa haya respondido que tiene lineamientos para atender a personas con discapacidad, pero no son aplicables porque Ismael no es alumno.

Este joven logró que la UNAM modificara el formato del examen. Pudo presentarlo solo en un salón con luz y ventilación adecuada, sin que le leyeran las preguntas -así lo prefirió- y con seis horas para responder.

Más allá de un caso de discriminación

A pesar de las modificaciones al examen, Ismael no obtuvo los aciertos necesarios para ingresar a la licenciatura, pero su caso puede sentar un precedente si la jueza determina que la UNAM debe modificar su normatividad sobre los derechos de las personas con discapacidad.

De obtener una resolución desfavorable, asegura, buscará que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pronuncie al respecto.

Ismael quiere que su caso sirva para que otros aspirantes no sean discriminados. Aunque reprobó el examen de la UNAM, ya ingresó a una escuela privada especializada en ciencias jurídicas y criminológicas, en donde le dieron una beca.

A Ismael le gustaría aprender más de criminalística, pero sabe que por su discapacidad no podría ejercerla, por lo que busca ser abogado para ayudar a otras personas con su padecimiento.

Ismael está al pendiente de la decisión de la jueza, pero sabe que su vida académica debe continuar para ayudar a su padre y su hermano, de 23 años de edad, que perdieron la visión por completo, y a su madre y su hermano menor que ven muy poco y que venden dulces en las estaciones del Metro.

“Sin lentes veo como un 15, 20% y con lentes veo un 40 máximo, es difícil, pero entre todos nos ayudamos. Me gustaría un buena resolución, ya estoy estudiando, pero siempre hay alguien después de mí que le va a pasar lo mismo y va a necesitar ayuda”.

Ver esta información en:

http://www.animalpolitico.com/2015/08/joven-con-debilidad-visual-es-discriminado-el-examen-de-ingreso-a-la-unam-no-es-apto-para-personas-con-discapacidad/