Con mucho sigilo y casi hasta en secreto avanza la contratación de empresas que se dedicaran a la producción de energía apoyándose en la explotación de la riqueza natural del estado.
La oferta de la producción de energías renovables puede constituirse para el estado en un atractivo negocio en sociedad con capitales privados, sin embargo por alguna razón, no se ha difundido oficialmente quienes serían los inversionistas, los montos que erogaría el estado y los recursos naturales involucrados en dichos proyectos. 
Nada aventurada es la hipótesis de que estos negocios se han empezado a realizar con recursos públicos que correspondería ejercer a la próxima administración estatal.