Figuras y figurones
Por Francisco Licona
26 de septiembre de 2015

Para encarcelar a los “peces gordos”

 

Héctor Yunes Landa, Senador de la República, hizo un fuerte pero no sorpresivo pronunciamiento justo en los momentos en que se requiere alcanzar popularidad y sacarla hasta debajo de las piedras. Dijo que encarcelar a los “peces gordos” será obligación del próximo gobernador y que quien se robe un peso del erario no tiene derecho a ser funcionario nunca.

Hay funcionarios, dijo Héctor, que no sólo no esconden sus pillerías, las presumen. Y es cierto, muy cierto, pero algo más tendrá que hacer o decir Héctor, porque en la imaginaria aún resuenan aquellas bravuconerías de Vicente Fox, que también se refirió a “peces gordos” y no le ajustó cuentas ni a los charales.

Yunes Landa aseguró que de llegar a la gubernatura de Veracruz de dos años en el 2016, inhabilitará a funcionarios públicos que hayan incurrido en desvíos de recursos y empezará por investigar a los “peces grandes, lobos, pececillos” y demás, con el fin de que devuelvan lo sustraído en forma indebida. ¡Suena bien! Pero habrá de tener en cuenta que a los pillos se les acusa de pillos… no de tontos; y sobre todo, habrá que tener en cuenta que el Contralor Ricardo García Guzmán, el titular del ORFIS, Lorenzo Antonio Portilla, la Comisión de Vigilancia, que preside Francisco Garrido Sánchez, y por ende el Congreso del Estado, probablemente para ese entonces ya hayan aprobado las cuentas públicas, por lo que prácticamente habrán quedado exonerados de culpas los actuales funcionarios. ¿Iría Héctor Yunes Landa contra la ley en este último supuesto e intentaría sancionar lo juzgado? ¿Sería capaz de ajustarle cuentas a esos “peces gordos” como se las ajustó Ernesto Zedillo Ponce de León a Dante Delgado Rannauro; que a pesar de que los delitos de que lo acusaron habían prescrito, aun así lo llevaron a juicio y lo encarcelaron? ¿Se atreverá Héctor a eso, aunque después tenga que decir el clásico “Usted perdone”? Porque de hacer o seguir el orden de la legalidad, pocos creen que Héctor, o cualquier otro, puedan hacer lo que cientos de veracruzanos quisieran.

En entrevista manifestó también que la siguiente administración estatal deberá vigilar con “lupa” a todos los que han metido la mano al cajón y hay “peces gordos, lobos, pececillos, hay de todos los tamaños. Hay que empezar por los grandotes, pero hay que entretener a algunos tantito, esos que traen escoltas, vehículos lujosos, del más alto nivel para abajo”.

Abundó en que aparte de combatir la corrupción hay que meter a la cárcel a los corruptos, dar ejemplos claros, que le dé miedo al funcionario público meter la mano al cajón donde está el cobro del impuesto predial, que la familia le diga que no haga eso porque su destino será la cárcel y no sólo deben ir a prisión, sino devolver todo lo que se robaron e inhabilitarlos de por vida.

Y Don Héctor tiene Usted toda la razón ¿Pero acaso piensa poder hacerlo con la normatividad de control vigente, con una Contraloría dependiente del Poder Ejecutivo que funciona como una “lavadora de delitos” y protectora de delincuentes, con un ORFIS que funciona como Tribunal de la Santa Inquisición y como negociador y recuperador de fondos ilícitos que jamás son devueltos a las arcas públicas, con guías metodológicas de auditorías que de aplicarse no aguantan un amparo, ni siquiera una simple apelación administrativa, con un contralor o titular del ORFIS cuya misión y orden superior es la de proteger a los amigos del gobernador?

No Don Héctor, con ese andamiaje administrativo y legal viciado, difícilmente podrá Usted cumplir esos deseos por firmes que los haya expresado. ¡Hace falta más! Salinas tuvo que hacer más que un simple trámite administrativo para hacer justicia al Sindicato Petrolero; Enrique Peña Nieto tuvo que hacer mucho más para meter orden en el Magisterio.

Y no es que se dude de sus buenos deseos e intenciones Senador, pero qué tal y nos va platicando ¿Cómo le va a hacer? ¿Robustecerá las Contralorías Sociales y Ciudadana para que dejen de ser simples parapetos? ¿Modificará de raíz la normatividad de control y seguimiento y el procedimiento para deslindar responsabilidades? ¿Modificará antes la Ley?

Cientos de empleados menores cargan con culpas ajenas por el simple hecho de hacer lo que se les ordena. No hay en la normatividad vigente protocolos que obliguen a los altos funcionarios a emitir sus órdenes por escrito y, con eso se tropezaría Usted cuando quiera aplicar y llevar a cabo sus buenos deseos y sus buenas intenciones, porque, ojo, “El andamiaje normativo actual está pensado y formulado para proteger, no para castigar”.

Sin embargo, debo decir que entre la sociedad civil cayó muy, pero muy bien su postura. ¿Quién podría escatimarle aprobación a quien ofrece justicia? Eso es lo que se necesita, que haya voluntad política y que al próximo gobernador no le tiemble la mano.

Hay muchos que hablan de su estilo regiomontano y lo critican por ello, sin ver o darse cuenta que eso más que un defecto representa una valiosa virtud; así como la virtud de haber practicado la austeridad en lo personal, pues con más razón lo hará con los dineros del pueblo.

Se necesita normatividad a prueba de pillos, para que, como dice Usted, Senador Héctor Yunes Landa, “teman meterle mano al cajón”.