Diversos medios empiezan a consignar los primeros efectos de la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Destaca en esta primera fase de acuerdos que: se permitirá que ciertas empresas estadounidenses instalen oficinas en Cuba, ya no habrá límites a las remesas enviadas a la isla, podrá autorizarse que ciertos cubanos pueden ir a Cuba con sus familiares, de gran relevancia económica es la autorización para abrir cuentas bancarias en la isla.

Algunas cosas tardarán más tiempo, al menos encontraran más dificultades por razones de índole ideológico y por simbolismo nacional, por ejemplo la pretensión de instalar McDonald’s o  Starbucks en Cuba; otro tipo de acercamientos dependen de mayorías legislativas que no ha logrado construir Barack Obama y tendrá que lidiar un rato más con la oposición del llamado exilio cubano de Miami.