Política
Por Mario Mijares
29 de septiembre de 2015

1.- Resulta demagógico o torpe la respuesta del señor presidente mexicano al expresar a los padres de los normalistas desaparecidos de que: él se encuentra del mismo lado que ellos. Sí es así, ¡que deje la presidencia! Ya que al negar su responsabilidad, demuestra su ineptitud para gobernar. Si está al corriente de lo sucedido y oculta la realidad, es perverso, pero si éste no sabe lo que pasa en el país,  peor aún. El estar del otro lado, sería que desaparecieran a sus hijos y entenados, para saber si le gustaría estar en el sitio en dónde se encuentran miles de familiares de los desaparecidos.

2.- Enrique Peña jamás se ha comportado como un estadista, considerando que desde el inició de su administración no ha gobernado de forma responsable, incluso las mismas reformas lo demuestran, las cuales han sido condenadas no únicamente por los especialistas en la materia, sino por la mayoría de la clase media ilustrada. De igual modo sus constantes declaraciones públicas son pueriles, como la consumada frente a los padres de los normalistas, ¡Se le está deshaciendo el país y no quiere enterarse! El grave problema es que la violencia oficial, no sólo ha sido en contra de los normalistas, pues fue desde Calderón, y ya son más de cien mil mexicanos desaparecidos y asesinados.

3.– Una y otra vez se ha reconocido sobre las tremendas facultades políticas y jurídicas que posee el responsable del Poder Ejecutivo en México, es imposible que los demás poderes lo limiten, me refiero al legislativo en donde tiene mayoría de aliados, y el judicial que ha sido corrompido desde hace años. Y menos aún una clase social en particular que le pueda exigir e incluso condenar su comportamiento. De ahí que en los últimos cuarenta años han pasado por la presidencia hombres totalmente nefastos, pero jamás les han hecho un juicio político.

El actual responsable de esta dolorida nación, ha sido exhibido públicamente una y otra ocasión. Desde la campaña electoral, EPN ha confirmado ser el clásico analfabeta funcional, un individuo que lo demuestra todos los días ante los medios masivos de información. Lo anterior lo quiere encubrir con ese absurdo cinismo que le caracteriza y, cuya frivolidad le ha sido criticada por propios y extraños. Los mismos senadores y diputados de su partido, lo han defendido, pero finalmente todos ellos caen en verdaderas confabulaciones con el presidente, como es el caso de Rubalcava Suarez, diputado priista que recientemente señaló que los familiares de los desaparecidos en este país, únicamente “buscan sembrar el odio a partir de las desgracias” La Jornada, 27/09/15, p. 30.       

3.- El presidente mexicano al ser el único responsable del Estado Mexicano, lo pone en un lugar privilegiado, no obstante tales prerrogativas pareciera que EPN las desconoce para hacer justicia, pero si disfruta de esas facultades en favor de sus propios intereses. La pregunta de millones de mexicanos pensantes es: ¿Qué puede esperarse de este terrible panorama, tan carente de justicia? Lo que sostiene al presidente es su política entreguista a la plutocracia externa, la cual se maneja en razón de la ganancia. Así en la medida que todos ellos consigan mayores riquezas materiales de esta pobre nación, EPN tendrá la gran holgura para sobrevivir y enriquecerse.

Los intereses primordiales de carácter oligarca que maneja el responsable del gobierno federal, hace que se le olvide del dolor de millones de sus gobernados, ya que antepone sus intereses individuales de tipo voluptuoso, los cuales comparte con la primera dama del país, conocida como la Gaviota. Por inverosímil que parezca, pero el escenario sangriento y de corrupción que presenta México, es para que internacionalmente las potencias ya estuvieran  condenado al responsable.