Sin tacto
Por Sergio González Levet
10 de septiembre de 2015

Ayer que escribía sobre el presupuesto tasa cero que ha propuesto el Gobierno de la República para diseñar la ley de ingresos y el proyecto de egresos de la federación para 2016, se me ocurrió que algo similar podría hacerse con el programa de estudios que llevan los niños y jóvenes mexicanos en la educación básica.

¿Que por qué? Pues porque así como teníamos un presupuesto cuyos vicios veníamos arrastrando desde hace décadas, en nuestras escuelas se siguen enseñando contenidos anacrónicos y se dejan de lado aprendizajes relevantes, sólo por la fuerza de la costumbre y por la abulia de muchos profesores que no quieren hacer el esfuerzo de instruirse, de modernizarse y de ponerse a tiempo con la modernidad para enseñarle a sus alumnos cosas que verdaderamente les sirvan y los formen como ciudadanos preparados.

Ah cómo cuesta trabajo convencer a los maestros de que integren un nuevo contenido en sus clases. La flojera de pensar y tener que preparar nuevas asignaturas, es mayor que cualquier asomo de nacionalismo que tengan; es más grande que la vocación de enseñar.

No por nada se da el hecho revelador de que si comparamos un quirófano actual con los de hace 100 o 50 años, se puede encontrar una enorme diferencia por el uso de las nuevas tecnologías y por las técnicas quirúrgicas que utilizan actualmente los cirujanos.

Pero si la comparación es entre un salón de clases actual y alguno de principios o mediados del siglo pasado, ¡resulta que son prácticamente iguales! Hay un pupitre y una silla para el docente, y al frente un pizarrón de madera sobre el que se escribe con un pedazo de tiza (prefiero usar este término, que viene del náhuatl “tizatl”, al de “gis”, que proviene del latín “gypsum”, yeso; extrañamente, en los otros países de Latinoamérica emplean más nuestro nahualismo, y en México preferimos el latinajo).

¿Imagina la graciosa lectora, acata el grácil lector lo que sería que se pusieran los especialistas y los profesores a hacer un programa de estudios para primaria y secundaria que partiese de cero? Algo que quitara toda la bola de enseñanzas que no sirven para nada y que permanecen en nuestros planes de enseñanza sólo por la fuerza de la costumbre.

En el nuevo programa de estudios base cero sólo cabrían o estarían en lugar preeminente los conocimientos que realmente sirven para la vida cotidiana. Se me ocurre que sería mucho más provechoso que en los primeros años de la primaria enseñaran a los alumnos a usar con propiedad el celular y las redes, a respetar las normas de vialidad para peatones, a encender una computadora, a hacer preguntas en Google, a tener cuidado con la información personal que se vierte en Internet, a definir un número máximo de selfies que se pueden tomar por día.

Todos esos conocimientos relevantes y muchos más podrían ofrecerse en el aula mexicana, en lugar de que nuestros niños se aprendan de memoria las capitales de países desconocidos y que en cualquier momento pueden desaparecer.

Tendríamos así menos pérdida de tiempo en los salones, y estudiantes mucho mejor preparados para enfrentar la vida… y en una de ésas, hasta mejores profesores.

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