La renuncia de Alberto Romero Gutiérrez, subdirector de comercio del ayuntamiento xalapeño, revela una lucha intestina al interior del palacio municipal capitalino por hacerse del control de los ingresos y de los líderes del comercio que se desarrolla en las calles de la ciudad capital.

Es mucho el recurso económico y los dividendos políticos que se mueven en este sector de la economía, que su control ha pasado a convertirse en una especie de botín político de todos los grupos que rodean a Américo Zúñiga.

A lo anterior hay que agregar que en esta administración municipal se ha incrementado vertiginosamente la llegada de comerciantes que han pasado de la ocupación de las calles y banquetas, a asentarse en todos los espacios públicos disponibles, lo que hace entendible que la capital del estado sea rebasada por otras ciudades que ofrecen mejores condiciones a sus visitantes y paseantes locales.