En situaciones normales el candidato del partido en el gobierno, a quién comúnmente se le denomina candidato oficial, realizaría una campaña apoyada en los logros, obras y acciones del gobernante en turno, sin embargo este tipo de apoyos escasean.

Por ello ante un eventual avance de los candidatos opositores, cuyo discurso estará centrado en los incumplimientos y los rezagos acumulados, lo mínimo que tendrá que hacer el candidato oficial, si no quiere se le pase la factura, será un claro deslinde que le permita mostrarse distante y diferente del actual grupo en el poder.