Finalmente, el afamado túnel sumergido está convertido en una mampara de muchas lecturas y con proyección histórica: 1) La corrupción, 2) la ineptitud y desidia, y 3) la desproporción entre su costo y el beneficio que aporta. Sobre la corrupción, ya medianamente lo han descubierto las auditorías del Orfis. Respecto de la ni duda cabe, no es posible que a un servidor público, del rango que sea, escape que el costo de una obra pública eleve cuatro veces más su costo originalmente proyectado sin que se hubiera percatado. Sobre el servicio que aportará a la población ya muchos técnicos y empresarios habían advertido a un ex gobernador la conveniencia de uno o dos puentes elevados con costo mucho menor y de mejor servicio.