Journal Veracruz
Por Camilo González
05 de septiembre de 2015

 

Me parece acertado aprovechar la oportunidad del Informe de Gobierno para enviar un mensaje propositivo: a eso se reducen las 10 medidas peñistas, que por cierto no ha sido el único decálogo del Presidente. Su famoso artículo publicado en campaña por una sociedad democrática y un gobierno eficiente, pues, simplemente, ni vale la pena mencionarlo. Cumplió un objetivo en su momento y listo. De igual manera con el decálogo para la seguridad.

Ahora el informe definitivamente no podía ser triunfalista, como acostumbra el partido celebrar. La realidad es que las reformas no han “aterrizado” como ellos esperaban. La Ronda Uno, así como los escándalos con las empresas contratistas del gobierno y el posible tráfico de influencias, denotan un gobierno ineficiente y antidemocrático.

 

San Lázaro

 

“Con la Reforma Política de 1977 se incrementó el número de Diputados haciendo insuficiente el espacio de Donceles. Ante esto, se vio la necesidad de construir un nuevo recinto en donde se ubicaba la estación y patios de maniobras de la estación de ferrocarriles de San Lázaro, quedando el proyecto a cargo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. En 1981 se instaló formalmente la LI Legislatura del Congreso de la Unión en el Palacio Legislativo de San Lázaro, permaneciendo hasta el 5 de mayo de 1989, cuando otro incendio obligó el traslado de los legisladores a la Unidad de Congresos del Centro Médico Nacional Siglo XXI por tres años, tiempo de su restauración hasta el 1° de noviembre de 1992 que regresa a San Lázaro, en donde a la fecha reside, en Avenida Congreso de la Unión número 66, Colonia El Parque” (http://bit.ly/1LYrAI7).

 

Si hiciéramos el contraste, la reforma constitucional planteada entonces por Reyes Heroles y el presidente López Portillo era constructiva, pues planteaba la construcción de una institución del Estado. Es más, aún en Calderón y su aprobación para la construcción del nuevo edificio del Senado de la República, otra institución de Estado que está luchando por justificar su propia existencia a partir de lograr resultados en los asuntos del gobierno, se justifica una visión de Estado.

Pero en las reformas energéticas, sobre todo aquella que da pie a la privatización de los recursos energéticos del país -y que modifica sustancialmente las finanzas públicas nacionales- no hay ninguna visión de Estado. No por lo menos del Estado mexicano, y no así del Departamento de Estado norteamericano.

De esta manera, los diputados federales se estrenan, como siempre, con poca experiencia legislativa en lo general, y con la potestad de poder ser reelectos en la siguiente elección. Así que no más el Sufragio Efectivo y la No Reelección.

Sabíamos que era letra muerta.

 

¿Son esos sus valores, alcalde, los de Porfirio Díaz?

 

Ahora hasta a Porfirio Díaz, el alcalde de Orizaba, “Juan Manuel Diez Francos” -que lleva en el apellido su valor ético- le erigió una estatua con sus propios recursos, según dice. Los recursos de Díaz eran la violencia, la corrupción, el desinterés social, el tráfico de influencias, etc. ¿Son esos sus valores alcalde? Lo bueno es que no se va a poder reelegir, que ya con “gobernar” dos veces bastante mal público ha hecho, si es que me permiten el término:

 

Mal público: el daño moral, material, intelectual, político y de dignidad que -usualmente- comete un político al tomar una decisión que no beneficia al “bien público”.

 

www.journalveracruz.com