Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
22 de septiembre de 2015

Completamente fuera de lugar estuvo la respuesta que el gobernador Javier Duarte diera a los señalamiento que hiciera Miguel Ángel Yunes Linares sobre los contratos millonarios con Odebrecht. El gobernador se refirió al “síndrome del perro chihuahueño” (¿?), una ocurrencia que por supuesto no va usted a encontrar en ningún diccionario de enfermedades psiquiátricas. Las palabras exactas del gobernador fueron: “esta especie canina, a lo largo de su evolución, ha ido compensando su deficiencia física, a través de una forma de poder sobrevivir, que es ladrando de manera estrepitosa y escandalosa, eso le ha permitido sobrevivir a lo largo del tiempo y ha transmitido esa manera de poder desarrollar su mecanismo de supervivencia, de generación a generación”.

Desde la sintaxis ya estamos mal. Entre los perros hay razas, no especies; y eso de “ha ido compensando su deficiencia física, a través de una forma de poder sobrevivir”, sigo preguntando: ¿Quién le escribe los discursos?

Pero el asunto no se trata de si los que le hacen los discursos al gobernador tienen buena o mala redacción. Aquí el punto es que el Ejecutivo del estado se subió a la azotea de Palacio para lavar ropa y ponerse al tú por tú con sus adversarios políticos.

Javier Duarte tiene una investidura, es el gobernador del estado de Veracruz. En alguna ocasión reciente dijo que él representaba la “honorabilidad de toda una sociedad”, la de los veracruzanos.

Pues este sujeto honorable que nos representa comparó a un diputado federal con un perro y eso da pie para que el adversario le conteste en el mismo tono. Con la ventaja para el adversario de que el gobernador tiene un recetario de apodos que se podrían encartar en un suplemento especial de la Picardía mexicana de Armando Jiménez. No le conviene a Javier pisar ese terreno, pero sobre todo, Javier Duarte como gobernador de Veracruz, no puede enlodar esa honorabilidad que nos representa.

Por supuesto el gobernador negó que hubiera contratos millonarios con Odebrecht. Pero Miguel Ángel Yunes Linares, muy puntual, le contesta el mismo día. En un comunicado el diputado federal señala: “Hoy Duarte lo negó y dijo que no tienen ningún contrato con la compañía Odebrecht, que sólo lo tienen con Etileno XXI y negó además, la existencia de este documento y realmente su declaración es sin sustento y ridícula porque si ese contrato no existe y la obligación de pago no existe, entonces por qué solicitar a la Legislatura del Estado que le permita afectar participaciones federales por un monto y plazo indeterminado”. En ese mismo comunicado agregó: “Sí existe contrato con Odebrecht aunque Duarte lo niegue, dicho contrato se suscribió con una notaría pública en la Ciudad de México en la Notaría Pública Número 15 del licenciado Eduardo García Villegas en el año 2013”.

Afortunadamente el diputado federal no le contestó al gobernador de la misma manera, antes bien ofreció datos precisos que deberán ser considerados por la opinión pública y en honor a la transparencia el mismo gobernador deberá responder no con ocurrencias, no con esos símiles que sólo buscan desviar la atención de lo más importante: ¿Recibió o no el gobernador comisión por facilitar sin licitación un contrato millonario a una empresa brasileña que en otros lugares del mundo ha sido muy cuestionada?

Queremos que el gobernador se deje de animalidades y se ponga a gobernar, que finalmente para eso lo contratamos, y que se acuerde de que el que se lleva, se aguanta.

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