Sexo, mentiras y video es el título de una película norteamericana dirigida por Steven Soderbergh. La trama es un poco complicada. En una pareja aparentemente normal la mujer tiene que acudir a un psicoanalista pues al parecer su vida sexual es nula y eso le trae conflictos. Por otro lado el marido, que debería satisfacer a su esposa en realidad tiene relaciones sexuales con su cuñada. Por otro lado aparece un joven impotente que sólo se excita viendo videos de mujeres hablando de sus problemas sexuales. Filmada en 1989 la película generó muchos comentarios sobre todo porque el videotape, equivalente ahora de los teléfonos con cámara y la You Tube estaban forjando la conducta videasta de nuestra sociedad; algo más allá del “homo videns” que poco después Sartori describiera.

En la semana que pasó dos filmaciones de video fueron tema de muchos comentarios en las redes sociales y en los medios noticiosos. En un bar clasemediero del puerto de Veracruz se filmó el momento en que una joven sube al escenario para hacerle una felación a un joven. Parece ser que al animador, un locutor conocido como Juan Santiago se le salió el asunto de las manos. El pidió que subiera una mujer a excitar al joven hasta lograrle una erección. Al estar tocando sus genitales la joven escuchó la orden de hacerle la felación y nadie esperaba que la mujer fuera tan obediente. Dos cosas hay que decir: el animador no hizo nada por evitar ese acto lascivo en público; la joven no consiguió que el joven tuviera su erección, pero que conste que por ella no quedó.

Debido a ese video que se coló a las redes el bar fue clausurado. Me preguntó cómo es que todavía haya gente que no entienda el poder devastador del video, de las mismas redes sociales que juzgan a priori y condenan ipso facto; sino que le pregunten a Javier Duarte.

Por este descuido ahora ya se les despertó la moral a los ayuntamientos y andan haciendo redadas para detectar los lugares en los que se llevan a cabo esos actos lascivos; como si no supieran dónde.

El otro video que causó muchos comentarios y condenas en la red fue el que Colectivo Voz Alterna subió a las redes sociales. Muy pertinente el video se lanzó como una réplica a las verdades a medias, mentiras en fin, que la Secretaría de Seguridad Pública había publicado junto con el video de una cámara de vigilancia argumentando que la policía no había golpeado al fotoreportero Karlo Reyes y que al parecer el señor iba con aliento alcohólico. Otra vez, la estrategia era criminalizar a la víctima. Pero el video den Colectivo Voz Alterna es claro y contundente. Si bien los uniformados no agredieron a Karlo Reyes, si lo hicieron unos hombres vestidos de civil que portaban un distintivo blanco; hombres que por cierto dialogaban con la policía. Esto ratifica lo que ya se había publicado por medios independientes, sí hubo agresión en contra de periodistas la noche del “grito”.

Como periodistas y como miembros de la sociedad civil exigimos que se encuentre a los responsables de esta agresión y se les castigue; exigimos que se sancione a los policías que no hicieron nada por auxiliar a un ciudadano cuando era atacado; pero sobre todo exigimos que se restituya el equipo de trabajo de Karlo Reyes: una cámara D700 con backpack y una batería, una compact flash de 4 gigas con todo el registro fotográfico; un lente de 105 mm f/2.8, un lente 18.55 mm y un lente 50 mm todos de la marca Nikon. Si los policías que guardan el orden hubieran intervenido en el momento del ataque, Karlo no hubiera perdido sus implementos de trabajo.

Nuevamente las imágenes son la evidencia. Un video muestra el desenfreno, la lascivia y la escasa dignidad de algunas personas. El otro video muestra que finalmente las pruebas son las que hablan y son además el antídoto para echar abajo las mentiras oficiales.

Postdata 1:

De última hora un compañero periodista me manda este mensaje

“Que tal Armando buen día, oye vi lo que escribiste respecto al video de la agresión de Karlo y me agradó la objetividad con la que trataste el tema y la verdad es que no doy explicaciones porque sé que ahorita las críticas aumentaron con el video que sacamos. Sólo que me gustaría darte un dato que al parecer pocos conocen e ignoran. Esta es la persona de la tercera edad que mi compañero empuja, este señor al igual que los demás es informante de gobierno y en una marcha para exigir justicia por Goyo, nos estuvo insultando y amagaba con golpearnos, de hecho esta imagen es una captura de pantalla del momento en que quería golpear a mi amigo Rubén Espinosa, saludos y excelente trabajo”.

Armando Ortiz                                               aortiz52@nullhotmail.com