En los últimos días se han escuchado voces repartiendo culpas respecto a la deuda pública: “viene desde hace tres gobiernos”, Fidel sacaba de las bolsas del pantalón para repartirlo entre la gente, era dinero público, es otro de los señalamientos, le heredó toda la deuda a Duarte, uno más. Sin embargo el subliminal mensaje encuentra paradoja con aquello de “tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata”; simplemente porque el actual gobernador fue Secretario de Finanzas en aquel sexenio populista. La intención del descargo o reparto de culpas es buena idea, aunque muy tardía pues debió formar parte del discurso de 2011, en el primer año de gobierno para deslindar responsabilidades, pero al ocultar esa verdad, toda conocida, se convirtió en complicidad.