Política
Por Mario Mijares
07 de septiembre de 2015

Las bestias de poder se consideran lastimadas, no de forma física por desgracia, pero sí moralmente. Al primero, “nadie le aplaude” y al otro “lo señalan con índice fuego”.

1.- La política es la ciencia que se basa en la razón: pero los gobernantes mexicanos actuales son misólogos (enemigos de la razón). Dentro del orden de la política, existe lo honesto y lo deshonesto, lo justo como lo injusto, lo respetable como lo impío. Pero la falla por desgracia son los ímpetus de muchos intelectuales, que influidos por el imperialismo posmoderno, le han dado al zoon politicon, otra connotación. Por tanto a falta de políticos, ahora surge la “bestia de poder”, todos ellos despliegan una subcultura del saber político y de la libertad, con el objetivo de dar un nuevo orden a sus propósitos.

2.- Y así en más de medio siglo la hegemonía de dominación imperial, impulsó a nivel de la región latinoamericana el arribo de los tecnócratas, su plan fue eliminar a los políticos y, todo lo que oliera a política. En México fue a partir de Luis Echeverría hasta Zedillo, todos los que pasaron por la presidencia, llegaron vía burocrática e incluso con la formación teórica de economistas, los cuales también estuvieron en boga. La mayoría tenía la encomienda en su toma de decisión, la de desechar todo lo político, y enfocarse a lo económico. De esa forma dejaron de lado del gasto público, sobre todo, la agricultura que quedó desconectada de las demás ramas. En la actualidad los apoyos o subsidios al campo, únicamente llegan a los grandes oligarcas terratenientes, abandonado el apoyo al autoconsumo que se realizaba vía los ejidos.

3.- Zedillo negoció con los oligarcas norteamericanos, para abandonar al PRI, e imponer la alternancia. De esa manera se dio la llegada de Vicente  Fox, un presidente que siguió al pie de la letra todas las indicaciones de la oligarquía financiera externa. La nueva modalidad, fue el  apoyar a los empresarios para arribar al poder, y así se dio a nivel nacional. En Veracruz fue el arribo del nefasto Miguel Alemán Velasco, ya que los manipuladores señalaban que el arribo de los empresarios era lo mejor, lo cual resultó fatal tanto en el gobierno federal como en lo estatal y municipal. 

Pero el viacrucis no finaliza ahí, en este momento el engaño es la imposición de los llamados “ciudadanos” o candidaturas independientes, por cierto un evento que fue detenido en EUA con Donald Trump, el cual tuvo que recular, ya que él había declarado su intención de presentarse como candidato independiente en las elecciones del 2016. No obstante, la terrible novedad de la “ciudanización” se escucha en todos los medios ideológicos del país, pero es nefasta. La causa es que tanto los tecnócratas, empresarios y ciudadanos, son particularmente manipulables, y más si llegan sin el respaldo de un partido, y sobre todo careciendo de un equipo de trabajo, un ejemplo es Javier Duarte.   

La experiencia mexicana respecto a las bestias, es una más de las manipulaciones que realiza el imperialismo: las reformas a la Carta Magna, los tratados; la compra de armamento; aviones; helicópteros; automotores entre otros. Desde la administración de Fox, la privatización se ha acelerado de forma escandalosa, el problema es que a los únicos que benefician de todas las acciones de las bestias de poder, es el “gran capital”.

4.- La manera de arribar al poder de estas, son vía medios de información, muy al estilo del esquema angloamericano del Marketing. Es la compra de espacios en tv, cinematógrafos,  radio, revistas y ahora internet, pero todo este montaje perjudica a la bestia de poder pues los hace creer que son dioses de barro. El conflicto personal y social es cuando ya están como responsables de millones de seres humanos, y no saben cómo gobernar, pero tampoco el cómo comportarse. Entonces siguen el mismo diseño, y los aguzados dueños de los medios, les venden de nuevo espacios publicitarios, así como propaganda gubernamental, Jorge Moch (La Jornada Semanal 6/09/15, p.14) señala que “el gobierno de EPN gasta alrededor de 23 millones de pesos diarios en promover su imagen”.

Pero según una revista de EUA, al hacer el inventario de la mitad del sexenio de Peña, el rotativo estadunidense enfatiza que el gobierno federal ha plagado de publicidad los medios de comunicación para asegurar que el avance del país es favorable. Sin embargo, el mismo diario advierte: “La historia empieza a debilitarse”. “La credibilidad de su gobierno cayó por los escándalos de corrupción y por el escepticismo sobre su manejo de la guerra contra las drogas”. Es tan grande la egolatría de Peña, que ya empieza a querer recular, incluso explorando su corruptela, máxime después de lo acontecido en Guatemala, donde el imperialismo abandonó a uno de sus bastardos.  

El caso del ejecutivo veracruzano, sólo reproduce lo que hace el federal, pero de forma más pedestre. Ante la impotencia de lograr resultados en su administración, culpa a todo tipo de organizaciones, según él éstas han desestabilizado su gobierno. Lo risible a la vez que triste como peligroso; son todas sus declaraciones, las cuales son más de hígado que de cerebro. La última fue cuando el mandatario estatal acusó al crimen organizado de “azuzar” a la gente, para poder organizar las manifestaciones en su contra.