Por alguna razón, el titular del ejecutivo estatal se empeña en direccionar la agenda mediática de la semana. De manera consecutiva, las últimas cuatro semanas, los lunes y muy de mañana se abordan temas de interés público desde la perspectiva gubernamental.

A pesar de ser un escenario creado para el lucimiento y con asistencia periodística muy controlada, estas conferencias se empiezan a convertir en otro dolor de muelas para el conferenciante, que suelta datos y frases como para salir de paso y sin más respaldo que su propia palabra.

Los resultados inmediatos de estos pronunciamientos han sido la acumulación de nuevas dudas de parte de los gobernados y una inagotable oportunidad para la polémica con estudiosos de la materia económica y por supuesto con quienes viven una cotidianidad diferente a la que se describen las cifras y datos alegres que se presentan cada lunes.

Pese al intento de dar por agotados temas polémicos y del esfuerzo por clausurar los más delicados, poco se ha logrado, en los hechos persiste en la agenda pública local y nacional lo relacionado a la persecución del periodismo independiente, es materia de controversia el monto real de la deuda pública, es discutible el destino del impuesto de la nómina y de los resultados en materia de seguridad.

Es motivo de debate el adeudo con la universidad, y se llega incluso a niveles de incredulidad en la referencia a la nula injerencia del ex gobernador en el actual gobierno.
La inexistencia de obra pública estatal y la cobranza de maestros, burócratas, pensionados músicos, hoteleros, restauranteros, contratistas, becarios y diversos prestadores de servicios contradicen la declaración de finanzas sanas.