Mutatis mutandis.
Por Rafael Arias Hernández
17 de septiembre de 2015

Años lleva el sector secundario, la actividad industrial, en Veracruz deteriorándose. ¿Qué se ha hecho y hace?

Más de lo mismo y peor. Ahí está la pérdida de empleos e ingresos, contribuyendo al crecimiento de la pobreza y la aparición del hambre, que tanto enorgullece a políticos y burócratas, que las administran, manipulan y sacan provecho.

Por lo pronto, en lo que va del año Veracruz ha perdido 23,459 empleos, al disminuir los trabajadores registrados en el IMSS de 754,409 en enero, a 730,950. Y lo que viene.

Mientras, jefe y equipo se dedican a la simulación, se preocupan y ocupan en querer rescatar lo que queda, si algo queda, de su imagen pública; misma que al jefe sus empleados, dizque colaboradores, se encargan de acabar y acrecentar negativamente, más lo de su cosecha, que no es poco. O bien, buena parte se dedican a atender asuntos relativos a la operación político electoral de la sucesión de 2016, porque saben del gran riesgo de perder la continuidad de la impunidad e ir a la cárcel. Candidatos a inaugurar el fallido Sistema Nacional Anticorrupción

En tanto, como es costumbre, se practican día y noche, abyección, servilismo y dispendio inútil de valiosos tiempo, oportunidades y recursos públicos, en costosas simulación y autopromoción.

Mientras esto y más hechos suceden, a causa de la cada vez más costosa e inútil burocracia jarocha, es notorio que el desastre económico de Veracruz crece y compite con la inocultable crisis de sus finanzas públicas estatales y municipales, a ver cuál de las dos sale peor librada.

Ya se verá, más temprano de lo que se cree y espera, en lo que quedan alegres cuentas, ”finanzas sanas”, “no debo, no debo y no debo”, y los generosos subsidios que no llegan, pero bien que se contabilizan y encubren por los fiscalizadores de la risa y el humor negro gubernamental: la lavandería de la Contraloría, el órgano de simulación superior (ORFIS) y la minusválida Comisión de Vigilancia del Congreso estatal, que literalmente no ven una, pero como cobran. Más responsables y culpables que no deben ser exonerados.

CONTINÚA LA CAIDA INDUSTRIAL.

¿Por qué durante los últimos años, no se ha hecho nada y se ha seguido en políticas públicas de más de lo mismo?

Ya en diciembre de 2014, el INEGI con puntualidad y precisión lo señalaba, al dar a conocer los resultados del “Producto Interno Bruto por Entidad Federativa 2003-2013, base 2008”, los cuales se derivan del Sistema de Cuentas Nacionales de México, presentados en diferentes formas y desagregaciones.

En ese entonces, se señaló y precisó la padecida decadencia:“… destacando los descensos anuales de Tabasco, Chiapas, Zacatecas, Puebla y Veracruz de Ignacio de la Llave; en estas últimas entidades su comportamiento se asocia principalmente a un menor dinamismo del sector secundario”.

En 2013 Veracruz, decreció, estuvo en recesión, con -0.2 % de crecimiento del PIB. Resaltando que su actividad industrial, en el mismo año, también se contrajo en -5.7 %. 2014, según datos preliminares anda más o menos igual.

Lo que sorprende es la mediocridad y la pasividad oficiales. A pesar de las reiteradas muestras de deterioro, la política de fomento económico, en particular la industrial, del gobierno de Veracruz se sostuvo y sostiene en faraónico acto, obsoleto discurso, repetida foto, rutinario boletín y costosa autopromoción en medios y comunicadores repetidores y aduladores. Una vez más declaraciones y buenas intenciones no son inversiones.

Insistiéndose, en el supuesto surgimiento de miles de empresa; en cientos de miles de empleos formales nuevos y bien pagados; y de miles de millones en inversiones.

Como se ha comprobado, poco muy poco se vuelve realidad. Las declaraciones quedan en eso en declaraciones. El colmo es que tampoco se hace nada respecto al anunciado y padecido, nuevo y adverso contexto nacional e internacional, lleno de retos y oportunidades, pero más complejo y competido. Sólo más declaraciones y las repetidas buenas intenciones.

Así, se puede comprobar el sostenido deterioro de la actividad industrial veracruzana. En particular, lo muestran durante los últimos años, los resultados del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) que mide la evolución de dicha actividad productiva.
Dicho indicador, incluido en el sistema nacional de cuentas nacionales (SNCNM), tiene un alto grado de representatividad (casi 95%) e incluye: Minería; Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final; Construcción; y las Industrias manufactureras. En estas y otras actividades no se hacen presentes políticas públicas oportunas y efectivas. Puro rollo.
De anticiparse y prever nada. Cada 42 días, después de concluido el mes de referencia se difunden los resultados oportunos de la Actividad Industrial. En estricto apego a las Normas Especiales para la Divulgación de Datos (NEDD) de los países miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En fin, a reserva de abordar también el sector primario, así como el terciario, consúltense los indicadores macroeconómicos de coyuntura, concretamente el Índice mensual de volumen físico de la actividad industrial, que se difunde por entidad federativa.

Para 2014, también fue de contracción industrial, frente a tres meses de bajo crecimiento (0.5, 1.5 y 2.4 %), se acumularon 9 meses de crecimiento negativo.

A mayo del 2015, se registran ya 4 meses de crecimiento negativo (-4.7, -1.3, -6.5 y -3.8 por ciento) y uno de estancamiento (0.1, % en febrero).

En resumen años de deterioro de la actividad industrial y de la economía veracruzana.

Más de diez años de: “Generoso” legado de pobreza y hambre, “finanzas sanas” y endeudamiento en aumento, privatización y pérdida de patrimonio público. Y lo que viene. Éstos y otros son problemas prioritarios, que para las y los veracruzanos, deben tener pronta y eficiente atención y solución.

No la tendrán con políticos, funcionarios y gobernantes de más de lo mismo; preocupados en simulación e imagen pública, en operación política y manipulación electoral para no ir a la cárcel, “cueste lo que cueste”, total para eso están recursos y patrimonio públicos.

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