La noticia del secuestro del presidente del fideicomiso del impuesto del 2% a la nómina, Gustavo Sousa Escamilla, impactará dentro y fuera Veracruz. De inicio pone otra vez a la entidad en la nota roja nacional y resalta su condición de ingobernabilidad al mostrar la incapacidad de sus autoridades para frenar la inseguridad.

Sousa Escamilla no es cualquier funcionario: con una amplia vinculación con los sectores empresariales del puerto de Veracruz, pasó a formar parte de la administración pública como secretario de turismo con Fidel Herrera, de donde salió para ser titular de una notaría pública. La desaparición de este funcionario dará vigencia al reclamo público del empresariado  cordobés que urgía a a la tesorería del estado aclarar el destino de 2 mil 177 millones de pesos, producto de la recaudación del impuesto a cargo del fideicomiso dirigido por Sousa Escamilla.