La postura del gobierno mexicano en el caso de los connacionales asesinados en Egipto y el “papelón” del embajador en el Reino Unido en la ceremonia de independencia, nos hace pensar que ya quedaron muy lejos esos tiempos en los que el presidente mexicano instruía a su cuerpo diplomático al tejido fino fuera del país para lograr consensos en favor de sus posiciones, situación que colocaba a la política exterior en posiciones de vanguardia.

El movimiento de “Los No Alineados” entre los países llamados Tercermundistas, las críticas abiertas al intervencionismo militar de Estados Unidos o la política de asilo a perseguidos políticos fueron temas que dieron cierto decoro a la diplomacia mexicana.