Místicos y Terrenales
Por Marco Antonio Aguirre Rodríguez
29 de septiembre de 2015
  • ¿Porqué se peleó Javier con Héctor?

  • Amenaza de recorte presupuestal a la UV

Enrique Peña Nieto lo dijo en la ONU: “En la era global, ningún país es ajeno a lo que sucede en otra parte del mundo”, y así es en México: el gobierno de la República para nada es ajeno a lo que pasa en Veracruz.

Y en concordancia, el desastre político, social, económico, de pobreza, inseguridad, delincuencia y demás, que existe en el estado, es –en buena parte- responsabilidad de Enrique Peña Nieto.

Como presidente de la república, Enrique Peña Nieto es el culpable de lo malo de lo que ocurre en el país y por lo mismo cualquier pretexto para evadir el compromiso de poner orden en Veracruz, carece de sentido, sobre todo después de que ya observamos como se intervino en Michoacán y en Guerrero.

¿Porqué Peña Nieto no remueve a Duarte?.

¿Existen vínculos de contubernio muy fuertes con el fidelato?

¿El fidelato tiene más fuerza en Veracruz que la Presidencia de la República?

¿Es igualmente ineficaz, o más, el gobierno de Peña Nieto comparado con el de Javier Duarte?.

En los últimos días al señor Duarte le ha dado por hacer declaraciones estruendosas buscando distraer la atención del desastre político en que se encuentra Veracruz.

 

AUMENTO DE IMPUESTOS Y RECORTE DE PERSONAL. Javier Duarte señaló al senador Pepe Yunes por no querer apoyar su intención de generalizar el impuesto del 3% a la nomina, cuando este le dijo que antes de una acción de ese tipo el gobierno local debe eficientar su administración y reducir sus gastos.

El subconsciente le dijo a Javier Duarte que ese era el camino.

Pero lo peor es que Javier Duarte entiende la eficientización administrativa como el recorte de personal y de sueldos.

Y eso hizo.

El anuncio, ya en firme, de que este será su camino, lo hizo su secretario de Finanzas, Antonio Gómez Pelegrín, quien divulgó un nuevo programa de retiro voluntario “con el propósito de evitar despidos masivos”; o sea que si pretenden realizar despidos de personal… pero ¿le darán el retiro a los que desde antes del duartismo ya estaban en los puestos o a los allegados con los que cada funcionario del lleno las oficinas del gobierno del estado?.

El gobierno de Javier Duarte ha sido en extremo ineficiente en la administración pública local, pero además han desaparecido todo el presupuesto sin generar obra pública que justifique la aplicación.

AMENAZA DE RECORTE PRESUPUESTAL A LA UV. Por lo mismo de que el dinero desaparece sin ser aplicado, la administración pública local le debe a muchos, pero en verdad a muchos.

Y entre ellos a la Universidad Veracruzana, a la cual le ha retenido más de 2 mil millones de pesos, los cuales fueron reclamados ahora por la Junta de Gobierno.

El cinismo de Javier Duarte llegó al grado de contestar a esa instancia en una “carta”, como la denominaron, que “en el ejercicio público y en el diseño y alcance de metas, no todo es dinero”.

Si eso es así, si “no todo es dinero” ¿porqué su gobierno carece de algún logro eficaz?.

Reclama que no hay dinero, pero si esta es su visión de la administración pública, ¿porqué no hay resultados?.

Duarte en cambio amenaza a la Universidad Veracruzana que le recortará el presupuesto para el próximo año, y lo hace en la misma “carta”, diciendo que para el 2016 “hay una condición ineludible para ajustar el gasto público en todos los rubros, y esto repercutirá también en los presupuestos que se asignan a las universidades públicas”.

Pero ¿si “no todo es dinero”, porque no plantea una medida alterna para apoyar a la Universidad Veracruzana ante la misma amenaza de reducción presupuestal que lanza?.

Predicar con el ejemplo siempre ha sido lo mejor.

¿PORQUÉ SE PELEÓ JAVIER CON HÉCTOR?. El señor Duarte nunca ha sido capaz de mantener sus dichos.

Hoy se pelea en abierto con Héctor Yunes porque nuevamente deja ver sus intenciones de que su candidato al gobierno del estado sea Alberto Silva.

Manda los mensajes de manera escondida, a través de publicaciones periodísticas, asegurando que los tres diputados más cercanos a su círculo (¿o al fidelato?) apoyan a Alberto Silva para ser el candidato, junto con don Javier.

¿A poco Erick Lagos ya renunció a sus aspiraciones?, ¿Jorge Carvallo ya dejó en el cesto de “para después” el cobro de las afrentas recibidas?, ¿Adolfo Mota ya está dispuesto a ceder ante Alberto Silva?.

¿No será que el otro diputado ampliamente cercano del fidelato, Tarek Abdalá, no quiere apoyar a Alberto Silva ni por encimita y que por eso no lo incluyen?.

Como sea, Javier Duarte vuelve a mostrar hoy que su corazón late con fuerza por Alberto Silva, para que sea quien lo suceda en el gobierno.

Pero también manda señales abiertas, dándole protagonismos al ex alcalde de Tuxpan (el que más endeudado ha dejado al municipio, para ir en la misma sintonía que Duarte).

Dice que los Yunes rojos (Pepe y Héctor) hoy son los mejor posicionados para llegar a la candidatura al gobierno del estado por el PRI, pero nunca afirma que los apoyará.

Mientras los dirigentes rojos del PAN y los rojos del PRD buscan una alianza para lanzar candidato el próximo año, ¿acaso estarán creando las condiciones para darle la nominación a Silva?.

PEÑA, YA LLÉVATELO. ¿Qué ha hecho Javier Duarte de obra pública?

¿Cuál es su legado jurídico?.

Todo es un desastre y Peña Nieto lo ha permitido.

Los senadores Yunes del PRI, Pepe y Héctor, afirman que buscarán componer el estado a partir de diciembre del 2016 si llegan a la gubernatura.

¿Y mientras?

¿Duarte seguirá como gobernador?

¿Aguantará el estado más de un año y dos meses de otros destrozos?

¿Resistirá en Veracruz la imagen de Peña con todos los desatinos de Javier Duarte?

¿Cuál será el próximo escándalo internacional?

Ojalá Enrique Peña pronto junte el valor para remover a Javier.

Todos los terrenales de Veracruz lo agradeceremos. Muchos místicos de la política en el PRI, también. Y una gran mayoría de los místicos de los otros partidos, lo reconocerán.

Quitar a Duarte sería, en definitiva, un gran golpe de buena imagen para Enrique Peña Nieto.

¡Y mira que le hace falta!