Es un juego del “yo te pido, tú decides cuánto me das”, por esto debe tomarse con reserva eso del incremento del 16.7 por ciento al presupuesto veracruzano para 2016. Al final veremos que esa petición se asemejará a una carta de un niño veracruzano a los Santos Reyes pidiéndole trenecitos eléctricos pero sólo recibirá un bote de lata con ruedas de corcholata y chimenea de hojalata con estopa aceitada para que haga humo. No puede inspirar otra idea eso de solicitar 8 mil 812.8 millones de pesos adicionales a un gobierno federal que se debate en medio de una crisis de ingresos bastante seria. Ojala se le cumpliera a la entidad veracruzana el sueño del incremento porque entonces, quizá, solo tal vez, habría dinero para hacer algo en infraestructura, en cultura, en agricultura y sobre todo en salud.