Mutatis mutandis
Por Rafael Arias Hernández
24 de septiembre de 2015

Crecen injustificadas, contradictorias o contraproducentes acciones de gobierno. ¿Viaje sin retorno de ineficiencia a delincuencia?

En la entidad, para poco más de 8 millones, la polarización de la desigualdad económica y social aumenta. Vacios de poder y océanos de no poder.

Presentes resistencia y desobediencia civiles, ocasionadas y fomentadas por ocurrencias o inocultables actitudes oficiales sin fundamento, que delatan incapacidades, complicidades y sociedades en negocios redondos, como muchas de las llamadas empresas “mixtas”.

Empresas, en gran parte caracterizadas, por un lado, el abierto apoyo, alto financiamiento gubernamental, más deuda pública y sacrificios sociales; y por el otro, abundantes ventajas y beneficios personales, familiares o de grupo.

Experiencia padecida. Historia repetida. Ocasionada y empeorada, por malos y peores gobiernos, controlados y aprovechados por conocidos ineficientes y delincuentes, mediocres y perversos, que en lugar de ayudar a atender necesidades y resolver problemas sociales, estorban y hasta se aprovechan de la situación y cargos públicos.

El mundo al revés. Lo secundario desplaza a lo prioritario.

¿Pago anticipado de luz, consumida por dependencias del gobierno estatal? ¿Es prioritario, legal y viable adquirir y garantizar un servicio con años de anticipación? ¿En qué se basa, con un mercado energético de precios a la baja e inestable? ¿Es viable y legal? ¿Qué de costos y beneficios; de ventajas y sacrificios?

Se trata de pagos de favores o compromisos, o simplemente de un negocio, ¿con brasileños perseguidos en su país por la justicia y apoyados aquí de muchas formas, incluso con valiosas participaciones y presupuestos futuros?

PÉRDIDAS SOCIALES, UTILIDADES PRIVADAS.

Mientras, en la real realidad, dos tipos de Veracruz coexisten hasta hoy. Uno, cada vez más reducido y exclusivo, que tiene acceso y goza de los beneficios y ventajas del desarrollo; y el otro, en aumento y abarcando la inmensa mayoría que poco o nada tiene, excepto limitaciones y abnegaciones.

Ante la desigualdad creciente, en todas partes se incrementan las expresiones de inconformidad y protesta, al comprobar que no se alcanzan o pierden niveles y condiciones de bienestar social y que, además, discurso y actividad oficial no se concretan.

Los hechos contradicen engaño y simulación. No se comprueba, en la realidad cotidiana, mejoría del nivel de vida de las personas, incremento del ingreso per cápita de las familias, garantía de seguridad individual y colectiva, acceso a mayores y mejores servicios de salud, educación, recreación y bienestar en general. Más bien todo lo contrario, se va de mal en peor.

Ante estas y más pruebas. Se repite y confirma lo conocido y padecido: con ayuda del gobierno, poco para muchos, demasiado para pocos.

ATENDER Y PREVER BIEN Y A TIEMPO.

Todo buen gobierno, enfrenta simultáneamente, cuando menos, tres diferentes tipos de situaciones.

Primero, atender necesidades y resolver con oportunidad y eficiencia prioridades y problemas presentes.

Segundo remediar daños, reducir rezagos y actualizar capacidades y aptitudes institucionales y sociales.

Y tercero, llevar a cabo previsiones cualitativas y cuantitativas, para preparase ante escenarios y prospectivas posibles.

Para esto y más, es imprescindible conocer el presente y visualizar el futuro de la población. Muy difícil, casi imposible favorecer y apoyar lo que se ignora, lo que no se sabe.

Hacerlo bien y a tiempo, requiere de elaboración, presentación y discusión de alternativas de solución con representantes de organizaciones civiles y sociales, con tomadores de decisiones empresariales y, en particular, con gobernantes y funcionarios públicos a cargo.

Así que, es necesaria más y mejor información demográfica; sobre tamaño, composición y características de la población y su distribución territorial.

De acuerdo a los indicadores demográficos elaborados por CONAPO, Veracruz es la tercera entidad con más población del país. Para 2015 tiene 8.046,828 habitantes y el país 121.005,815, que representa el 6.6%.

Sólo para ubicarlo en su propia evolución diremos que, de acuerdo al INEGI, hace 45 años, en 1970 tenía poco menos de la mitad, esto es 3, 815,422; y en 1910, a poco más de un siglo llegaba a 1, 132,859.

Demográficamente, Veracruz es mayor que la suma de los habitantes de siete estados del país: Quintana Roo, Aguascalientes, Tlaxcala, Nayarit, Campeche, Colima y Baja California Sur.

Y en cuanto a la perspectiva internacional, demográficamente supera a 97 países reconocidos como tales. Es casi igual a Suiza, Israel y Tayikistan.

Veracruz es mayor que países centroamericanos como Belice, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Más del doble de Panamá; y poco menos del doble de Guatemala.

A reserva de abundar en el tema. La población de Veracruz muestra hoy profundas transformaciones que afectan su crecimiento y su estructura por edad y localización geográfica. La disminución en la mortalidad infantil, los nuevos patrones de causa de muerte, la mayor esperanza de vida al nacer, el aumento del uso de métodos anticonceptivos modernos y la intensificación de las migraciones, son entre otros factores incluyendo inseguridad y violencia, responsables directos de estos cambios.

Información y estudios actualizados de población constituyen un elemento básico, un instrumento analítico fundamental para construir, aprobar, aplicar y evaluar políticas y programas gubernamentales.

Imprescindible, para atender y prever, situación y evolución económica y social de un país.

El Consejo Nacional de Población (CONAPO) sostiene que:

“Las estimaciones futuras de población son necesarias para conocer cuál será la demanda de servicios, por ejemplo, en materia de salud, educación, empleo, vivienda y de otros servicios sociales, para asignar recursos, definir y aplicar planes o programas de desarrollo. Además, permiten anticipar situaciones de riesgo y aprovechar las ventajas del cambio en la estructura poblacional, mismas que deben estar consideradas en el diseño de políticas, planes y programas que orientarán el desarrollo de cada entidad federativa y sus municipios”. (Dinámica demográfica 1990-2010 y proyecciones de población

2010-2030. Cuadernillo Veracruz, Prospectiva Demográfica, pp.10).

Las decisiones de gobierno deben estar pensadas y fundamentadas, aplicadas y valuadas conforme a objetivos y metas institucionales y no personales.

Ante los innumerables problemas y necesidades sociales, precisa establecer prioridades, para que lo superfluo y banal no esté por encima de lo decisivo e importante. No más improvisación ni ocurrencias.

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+Académico.IIESES-UV.RafaelAriasHFacebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez.