Poligrafías
por Luis Gerardo Martínez García
17 de septiembre de 2015

Los maestros están generando una nueva cultura de la defensa de sus derechos. Por muchos años confiaron en las organizaciones sindicales. Delegaron sin mayor preocupación el trabajo político a determinados personajes que ostentaron el poder del sindicato. Hoy los maestros veracruzanos dicen manifestarse sin siglas sindicales ni partidistas. Llegaron al hartazgo después de ver realidades encaminadas al logro de intereses personales de los líderes o dirigentes magisteriales.

Actualmente los maestros están creando escenarios diferentes que distan mucho de la labor clientelar y corporativista de las organizaciones sindicales. La comunidad magisterial está pensando en una participación colectiva con toma de desiciones colegiadas sin miras a crear una nueva organización sindical; y es que la figura sindical ya fue rebasada en esencia. La sociedad civil, las comunidades organizadas son ahora la nueva forma de agruparse en torno a acuerdos e intereses comunes. Eso caracteriza a los colectivos que buscan otras formas de identificarse.

Los maestros veracruzanos se manifiestan sin siglas porque su identidad es otra. Pero, ¿qué exigen? Sólo exigen sus derechos; y que no tienen que ver únicamente con el cobro de sus salarios y demás prestaciones. Exigen se les respete.

Los maestros se están defendiendo solos; sus únicos aliados son ellos. Lo mejor de todo es que son muchos. Y pocos que fueran, están trabajando porque no atropellen su patrimonio construido por mucho tiempo.

Los maestros están defendiendo su dignidad. Exigen se les respete como individuos, como trabajadores y como integrantes de un colectivo con identidad propia. Ellos se defienden solos en compañía de los demás.

Esta situación nueva en los últimos 70 años, orilla forzosamente a los sindicatos a repensarse en su actuar y en su normatividad estatutaria, así como en su posibilidad por continuar ante escenarios que les son desconocidos. Mucho se dice que el sindicalismo en México tiende a desaparecer. Por lo pronto, no lo visualizo así, menos aún cuando descuentan a sus agremiados las cuotas respectivas, acumulando millones de pesos que les hacen operar.

Si los maestros ya hicieron su tarea, replanteando su cultura de participación social y política, ahora les corresponde a los sindicatos hacer lo propio.

*** LAS ESCUELAS SE CUIDAN.

Se sabe de los constantes ataques que tienen las escuelas de Veracruz.

Hoy las escuelas están adaptando cámaras de vigilancia, bardeando sus terrenos, organizando a los padres de familia para vigilar permanentemente durante la entrada y salida de los estudiantes, colocando grandes portones a la entrada, implementando campañas de auto protección entre los maestros, niños y jóvenes, y a veces hasta piden vigilancia de las corporaciones policiacas. Las escuelas por iniciativa propia se cuidan ante la inseguridad que viven. Podríamos citar varios casos, pero por sugerencia de los directivos omitimos nombres de centros escolares. Las escuelas de educación básica y media superior son las más afectadas. Ya no se diga las de educación superior, a grado tal que la UV es considerada una de las de mayor inseguridad. Las escuelas están adoptando medidas de seguridad por iniciativa propia y por las mismas condiciones que se viven en su entorno.

*** EL IPE Y EL SSTEEV GANAN A PULSO SU IMAGEN SOCIAL: LAS PEORES INSTITUCIONES PÚBLICAS.

Hasta ahora, y ante todo el clima de incertidumbre y endeudamiento, el Instituto de Pensiones del Estado (IPE) que dirige Armando Adriano Fabre, es considerada como la peor institución del gobierno de Veracruz. Le sigue, en orden de desprestigio, el Seguro Social de los trabajadores de la Educación del Estado de Veracruz (SSTEEV) que dirige Ricardo Olivares Pineda.

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