Premiar y recuperar algo de lo que ya no sirve, ese parece ser el razonamiento de quien decidió colocar a Elizabeth Morales al frente de la delegación federal de la Procuraduría Federal del Consumidor.

Pese a que su derrota en la urna fue un ejercicio reprobatorio de su gestión al frente del ayuntamiento xalapeño, menos de tres meses bastaron para que la candidata perdedora del distrito de la capital se encuentre nuevamente al frente de un cargo público.

El nombramiento de ELMO nos confirma que para el sistema político priísta son más relevantes y dignas de aprecio las conductas irregulares de los servidores públicos; entre más grotesca sea la exhibición del servidor público, mejores espacios logra.

De ejemplo, ahí están Vicente Benítez que fue “pescado” con una maleta con 25 millones de pesos del erario público y que se trasladaba de manera irregular al Estado de México o el caso del actual delegado de Banobras en Veracruz, Salvador Manzur, que se exhibió en la operación electoral de programas sociales de la SEDESOL que estaban destinados al combate a la pobreza.