La aseveración que hizo el gobernador en su conferencia de prensa de ayer sobre que el Penal de Allende fue cerrado en 2010 porque la delincuencia organizada amenazaba con realizar motines y asesinar a reos y custodios, demuestra que el gobierno de Fidel Herrera ya había sido rebasado por la delincuencia el último año de su administración y que, luego entonces, heredó el paquete a su sucesor. Aunque vox populi atribuía el desalojo del edificio de Allende a que el actor y productor hollywoodense Mel Gibson, quería utilizar el inmueble para una película con derrama derrama económica de más de 100 millones de pesos, que nadie vio. El caso es que a cambio se ofreció la construcción de un nuevo reclusorio en terrenos de Medellín de Bravo que quedó en las bases. Ni dinero ni reclusorio porque no hay dinero para concluirlo.