Mutatis Mutandis
Por Rafael Arias Hernández
07 de septiembre de 2015

Faltan 445 días, más deuda pública y ¿viaje de Guatemala a Guatepeor?

La impunidad, sus defensores y beneficiarios, son el mayor obstáculo a vencer.

Imposible ocultar magnitud de pérdidas y daños, complicaciones y retrocesos sociales, corrupción e involución institucional causados.

Se comprueba y padece, ejemplificado en decálogo de grandes mentiras: administración honesta y eficiente; finanzas sanas, con pagos calendarizados; impulso a la Economía y reducción de la pobreza; transparencia, acceso a información actualizada y confiable; fiscalización real y evaluación permanente; austeridad y control del gasto para todos; no hay moche, ni porcentaje para pago puntual; no más deuda pública y ese es el total; no es privatización, ni agandaye; y, no te va a doler.

A buena parte de los presuntos, no importan necesidades y problemas sociales, deberes y compromisos establecidos; ni les inmutan limitaciones, sufrimientos y sacrificios populares. No les conmueve nada, van al cargo de gobierno, a lo que van. A beneficiarse y beneficiar a familiares, cómplices y amigos.

Inaceptable y cuestionable, que pocos muy pocos en el gobierno, se ocupen de lo prioritario e importante.

¿Por qué no atienden a más de 4.5 millones de pobres, más de 1.5 millones de hambrientos, más de 600 mil analfabetas, casi 3 millones en rezago educativo, alrededor de 4 millones sin servicios de salud y seguridad social permanentes, desempleo y subempleo crecientes, crisis financiera y endeudamiento estatal y municipal injustificado en aumento, y más, mucho más condiciones adversas?

¿Y las obligadas obras públicas e inversiones productivas, de la descomunal e injustificada deuda bancaria y de valores de Veracruz? ¿Por qué insuficientes, manipulados o negados servicios básicos, de poca o nula calidad?

Todo aquel que en el gobierno hace de su puesto, una fuente de utilidad y beneficio, a partir de ineficiencia y delincuencia, hará hasta lo imposible porque no se le afecte; que no se le perjudique y mucho menos ponga frente a la justicia. Incluso, como ya se ha comprobado, algunos recurrirán a la elección popular para obtener fuero y garantizar su tranquilidad.

Intocables y reciclables, con sus bandas, cárteles y grupos, son parte de esa fauna gubernamental que ha desplazado la decencia y el decoro de la política, para caracterizarle por perjudicial, saqueadora y depredadora, por comisión u omisión, por acción o encubrimiento.

Unos y otros, darán la batalla con sus cómplices y promotores en partidos políticos, convertidos en franquicias de una redituable partidocracia; en organismos empresariales y sindicales, organizaciones sociales y civiles, y en medios de comunicación.

Lo harán, hacen y han hecho, a través del uso y abuso de recursos públicos, atribuciones institucionales, disposición de personal, equipo e instalaciones de las dependencias a su cargo; pero además, en el descarado aprovechamiento de programas y acciones asistenciales y de desarrollo social que condicionan, manipulan y convierten, en buena parte, en eficiente y conocido medio de clientelismo electoral, personal o de grupo. Indudables: ”Minas de oro”

Y ahí van, de elección en elección, membretes y legiones de funcionarios y empleados, con cargo al presupuesto oficial.

“Si cuesta dinero, lo que sea es barato”, principio delincuencial de quienes convierten a la democracia en el gran mercado que hace florecer, múltiples formas de negocios. Transformando lo que sea en oferta o demanda de mercancías y servicios; compra o venta, remate o encarecimiento de votos, actas y hasta funcionarios de casilla, del órgano o de la misma autoridad electoral, así como representantes partidistas y candidatos opositores.

¿Dónde están beneficiarios de despensas, becas, subsidios y tarjetas en elecciones? ¿Por qué el hecho MONEX comprobado, no ha sido castigado?

Por lo pronto, la SUCESIÓN EN VERACRUZ no será como las pasadas, caracterizadas por inercia y costumbre, pasividad y desinterés ciudadano y social, soportando y beneficiando a simuladores, mercenarios y saqueadores.

Insistir y advertir. En todas partes, inconformidad y hartazgo crecientes; pero ahora, acentuados por ineptitud y mediocridad, ineficiencia y delincuencia de quienes se instalaron en la comodidad gubernamental para atenderse a manos llenas, sin que nadie los llame o moleste, para que expliquen lo evidente y notorio: el desastre económico estatal e institucional, que afecta funcionamiento y finanzas gubernamentales.

Contados buenos funcionarios y la inmensidad de empleados, que tampoco les pagan y atienden, también esperan su oportunidad.

*AcademicoIIESES-UV

@RafaelAriasH

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