Las cosas andan muy mal en materia de seguridad pública en la ciudad de Orizaba. A cualquiera hora y en cualquier lugar en sus calles se suceden persecuciones a balazos, ejecuciones o secuestros que rompen con la tranquilidad y de sus habitantes. 
Si el tema de la seguridad fuera considerado en la gestión que impulsa el presidente municipal para la obtención de la categoría de pueblo mágico, seguramente le sería negada dicha solicitud. Sin lugar a dudas Juan Manuel Díez debe pensar también en una ciudad para sus habitantes y no sólo para quienes la visitan unas horas.