“Populismo– En El Universal, el académico e investigador Francisco Valdés Ugalde, escribe que: “en su Tercer Informe de Gobierno, el Presidente alzó fuerte la voz contra el populismo. Lo describió como un camino tentador pero, a la vez, como trampa para los pueblos que lo eligen para salir de situaciones críticas. Las formas de populismo, en efecto, emergen cuando la insatisfacción, el dolor, la desigualdad y la opresión se imponen en los sentimientos de una sociedad. El rencor se traduce en encono y las expectativas de liberación se fijan en el carisma de dirigentes que conminan a hacerse del poder político […]. El populismo es el espejo invertido del despotismo y, por lo mismo, una de sus formas […]. En América Latina, los populismos se han nutrido del caudillismo y su fórmula moderna: el presidencialismo […]. La institución presidencial ha facilitado la precipitación de los populismos. Cuando la estructura socioeconómica se muestra impermeable a las expectativas de mejoría y el descontento prevalece, la conquista de la presidencia ensombrece la representación política en todo su espectro e impone un programa ‘mayoritario’ que interrumpe el proceso democrático” (sin embargo.com)