Pese a que las publicaciones periodísticas junto con las redes sociales registran un incremento en asesinatos, robos con violencia y secuestros, la política en materia de seguridad continúa inamovible; peor aún: predomina la negación de hechos delictivos que se suceden a lo largo del territorio estatal.

Repetir al infinito que todo está bajo control de la autoridad no resuelve nada, tampoco evita la zozobra en que viven familias como la del profesor Aristeo Hernández Facundo, secuestrado hace más de un mes en el sur del estado y cuyo rescate fue pagado con la asesoría de las autoridades ministeriales, sin que hasta el momento se tenga noticias de su situación física.