La reciente visita de Andrés Manuel López Obrador a la entidad veracruzana le pone más sabor al proceso sucesorio que se avecina; siendo ya el MORENA la tercera fuerza política en el estado y con la expectativa de lo que pueda suceder en la carrera presidencial, nadie podrá negar que este partido estará cosechando electoralmente gran parte de la inconformidad social que predomina en Veracruz.

Una lectura tradicional del comportamiento de los actores políticos nos arrojaría un balance negativo en las posibilidades de los candidatos del Morena, sin embargo, es de otra manera como se debe interpretar el accionar del partido de López Obrador: su origen está en la convicción de un amplio sector de la población por un cambio social y político cuyo método es el convencimiento directo de los votantes; tampoco es un partido hecho a base de la repartición de despensas o terrenos, y al menos en la entidad, no está vinculado a figurones de la política local.

A los analistas políticos no debe escapar el hecho que entre los electores prevalece la permanencia de AMLO en el campo de la oposición a un régimen carente de resultados y que continuamente se expone al escándalo público.