Por David Quitano
09 de octubre de 2015

Lo que resiste apoya

Jesús Reyes Heroles

Las aseveraciones dentro de los distintos grupos políticos, tanto dentro como fuera del partido en el poder, son una constante en todos los medios de comunicación.

La vida política estatal se convirtió en un frenético periplo de lugares comunes, de planteamientos políticos sinrazón.

La prudencia política evolucionó del silencio a la virtud; la élite de la clase política veracruzana cae en el sinsentido y avanza con el atropello de las formas.

Todo quien tenga afición por la vida pública no puede comprar planteamientos absolutos, es decir por ejemplo, el argumento de que otros tomarán la rienda del ejecutivo estatal.

El afán de la alquimia sistémica de los medios de comunicación, mueve el debate a lugares que carecen de toda lógica jerárquica, la cual a su vez es fundamento esencial de la administración pública y por supuesto de la centralización política.

Quizás el gobernador Duarte no tome del todo la decisión del candidato de su partido, pero sería un error soslayar su importante decisión y presencia que tomará dentro de la sucesión al frente del ejecutivo estatal.

Donde en ese tenor de ideas, la confrontación interna es paradigmática, pues en el PRI se argumentaba que quien pierde las formas acaba con su existencia misma.

Quien no cuente con esta variable, encallará en un lugar de arenas movedizas, pues la herética tesis de que la centralidad del mando no obedece la circunscripción, sería un fallo de criterio.

Quienes pugnen por ser el candidato del PRI a la gubernatura, deben partir del dogma tradicional del partido, es decir, la institucionalidad y la unidad, la cual sin duda se refrenda con la aceptación pública por parte del gobernador hacia el candidato en turno electo.

Así que las confrontaciones abiertas, en lugar de empoderar a las partes, las merman, porque paralizan el ánimo democrático del proceso.

Sobre todo en esta fértil tierra, en la cual subyace el hartazgo, mismo que sitúa a la visión de futuro lejos de la ruta del éxito.

Realizar postulados de quién ganará y cuál será el candidato sería una irresponsabilidad; de lo que estoy seguro es que habrá sorpresas, que modificarán el arquetipo social.

Más, cuando una entidad que dio al país políticos de altura, debe buscar recobrar la brújula que nos pueda trasladar hacia un norte de inclusión y pluralismo cotidiano.

En nuestro ADN está en salir adelante, las connotaciones son difíciles, pero no colapsaremos como sociedad; en el interludio hacia la nueva administración encontraremos en el engrane que nos dé avidez en estos momentos de miopía.

No es sensato escribir sólo denostaciones, pues el éxito de nuestro futuro está determinado por nuestro imaginario colectivo, es decir, cómo lo imaginemos, y cómo diariamente podamos aportar algo.

El paisaje ahí está, la bola viene cayendo, es responsabilidad cacharla o esperar que retiemble en sus centros la tierra.

Recordemos:

  • Golpear fortalece el músculo, o cansa.