Después del intento de tapabocas declarado ayer por el dirigente del PRI estatal, queda claro que a través de Alberto Silva Ramos se estarán conociendo los mensajes del grupo compacto que gobierna Veracruz. Este grupo formado en la depredación fidelista se juega su sobrevivencia y apuesta ahora por el único camino que les garantice la impunidad: la candidatura tricolor al gobierno de Veracruz.

Ya con el control del PRI, a este grupo sólo queda por jugar la candidatura del diputado federal Erick Lagos, el más fidelista de toda la camada; para lograrlo es indispensable una aplastante derrota de sus compañeros senadores, no importa el costo de ese desplazamiento, lo que sea necesario con tal de alcanzar la impunidad de al menos una treintena de políticos involucrados en el saqueo de todo cuanto han tenido a su alcance.