Tal y como ocurrió en la movilización convocada para conmemorar el 47 aniversario de la matanza de Tlatelolco, ya se está volviendo costumbre que  cada que se realizan movilizaciones independientes en la Ciudad de México, aparezcan los grupos de provocadores que se lanzan contra los cuerpos de seguridad pública que resguardan calles y comercios del centro histórico.

La respuesta de las fuerzas del orden es un inmediato juego de estira y afloja que concluye casi siempre en la dispersión de estos grupos que regularmente van embozados y que sólo llevan el propósito de  desvirtuar los motivos de la movilización. Pareciera que estos auto proclamados anarquistas fueran contratados para eventos de esta naturaleza ya que su actuación se percibe muy ensayada y hasta con cobertura institucional.