Este jaloneo público que protagonizan las facciones del PRI veracruzano, y que antecede al tradicional “destape” del candidato a gobernador, no esta exento de berrinches y golpes bajos; en la cultura política priísta y que influye en mucho en la práctica de otras agrupaciones partidistas, también dominan las filtraciones, los alineamientos personales grupales, y la doble y hasta triple cara de algunos que no saben para donde jalar, el momento cumbre llegara con las manifestaciones de la tradicional cargada que sólo espera una señal para estar junto al designado, todo con el propósito de no quedar fuera del reparto de las posiciones de privilegio. Así es su cultura.