Mutatis mutandis
Por Rafael Arias Hernández
28 de octubre de 2015

No confundirse ni dejarse confundir. Lo que padece la UV, no es excepción o hecho aislado, tampoco problema superficial o de segundo orden. Pensiones, Salud y casi todas las dependencias estatales y Ayuntamientos lo sufren, están igual o peor.

Importante atender causas y no sólo entretenerse con efectos, o con especulaciones a que se dé lugar. Preciso tener presente origen y consecuencias. Fiscalizar y evaluar, no simular.

Hecho repetido y padecido. No se paga lo autorizado, lo presupuestado. Malas y peores administraciones saquean y debilitan, trastornan y paralizan. Llevan a la quiebra y, consecuentemente, al desmedido endeudamiento y a la privatización.

Imprescindible, no permitir y alentar irresponsabilidad y abuso del poder; ineficiencia y delincuencia. Ni facilitar, descomponer y deshacer instituciones, dependencias y gobiernos.

Al permitirlo, no se extrañen consecuencias contrarias y opuestas al interés y bienestar social.

No cumplir. No pagar y disponer para otros fines recursos autorizados y presupuestados ocasiona trastornos, daños, pérdidas y conflictos. Más cuando su destino directo o acumulable, son necesidades básicas, que tarde o temprano deben ser atendidas.

Insistir e insistir. Compruébese que IPE, Salud, UV y todos no son casos aislados, son parte de la generalidad que hoy afecta y padece toda dependencia gubernamental estatal o municipal.

Hecho histórico, es la más cuestionada forma de administración y sobreendeudamiento gubernamental, de las últimas décadas en Veracruz. Lo grave, tiene continuidad. ¿Hasta cuándo y hasta cuánto?

NO PAGAR. MAL DE MUCHOS.

Si para muchas dependencias lo presupuestado no ha sido, ni es entregado en montos y plazos establecidos.

Si compromisos y cuentas oficiales no se pagan, o se escamotean, jinetean, aplazan y pasan al “sistema de paguitos”.

Entonces. ¿A dónde está el dinero? ¿Quién o quiénes dispusieron de lo presupuestado, que debe canalizarse y entregarse en tiempo y forma; o incluso de lo federal etiquetado o destinado, a un fin concreto o específico de una dependencia determinada?

Se experimenta y repite la lección y no se aprende, que es peor ignorar, desatender y acumular los daños.

No hay la menor duda, que toda institución pública de educación superior tiene grandes retos y desafíos que enfrentar; y no pocos problemas que atender y superar.

En muchas formas, es parte de su esencia y razón de ser; y, desde luego, de la amplia, inagotable y permanente agenda de análisis y debate que por definición le caracterizan.

Pero hoy y aquí lo importante, que no debe olvidarse, es que se trata de un Órgano Autónomo, al cual el gobierno debe atender, tal y como lo establece la ley. Cumplir es ineludible y ese precisamente es el problema central que afecta, a una gran institución como la UV, a la que el gobierno estatal SI DEBE, más de 2 mil millones de pesos.

Lo importante es no perder de vista y complicar lo que determina y condiciona el momento actual. Ni confundir proporciones y obligaciones involucradas.

Quienes se resisten a cumplir y hacer cumplir la ley, así como en retener, desviar, disponer y aprovechar recursos públicos autorizados y presupuestados pero no entregados, no deben refugiarse, manipular y abusar de opiniones como las del Director del INECOL que, respetables en otro ámbito y momento, sin duda cambiarían si el subsidio federal del que depende su institución, que puntual y periódicamente hasta hoy recibe, no le fuera entregado parcial o totalmente y se acumulara por meses y años.

Eso sin mencionar, lo impropio o inconveniente que puede ser comparar problemáticas y orientaciones, tan desproporcionadas y diferentes.

Para empezar, reconocido en su campo, INECOL está adscrito al CONACYT. Tiene dos programas de posgrado, maestría y doctorado en Ciencias. Integrado por 105 investigadores, 94 técnicos académicos, 88 administrativos y alrededor de 80 estudiantes de posgrado.

Recibe casi 330 millones de pesos al año, aprobados en el presupuesto de egresos de la federación y tiene ingresos propios, de alrededor de 70 millones de pesos. Cuenta más o menos, con 400 millones de pesos anuales, más de 82 por ciento provienen de fondos federales que no se le retienen, jinetean ni esconden.

Por tamaños no es tan simple comparársele con una universidad pública, como la UV que debe recibir puntualmente, subsidios federal y estatal anual, de 4 mil 677 millones de pesos. Para casi 6 mil académicos, y más de 5 mil 600 administrativos. Total superior a 11 mil trabajadores y una matrícula mayor a los 80 mil estudiantes.

Lo evidente es que la UV recibe más de 10 veces recursos que el INECOL, pero atiende una matrícula 1,000 veces mayor.

Además éste sostiene instalaciones en Xalapa, mientras la UV cuenta con sus cinco regiones en todo el estado.

De ahí que la UV tenga que administrarse y esforzarse para que le alcance el dinero y pueda pagar, para empezar, nómina y prestaciones de más de 11 mil personas, mientras que el INECOL se ocupa de casi 300. Esto es, alrededor de 36.6 veces menos que la UV.

En fin, como la del titular del INECOL, hay muchas otras opiniones, apropiadas o impertinentes, pero todas ellas, al fin y al cabo, respetables y que pueden formar parte del debate académico y la transformación de la educación pública superior. Dialogo y debate, siempre abiertos, en lugares y tiempos apropiados.

Prioritario e indiscutible, ineludible y actual atender el asfixiante problema de una deuda inocultable y creciente con la UV y otras dependencias, que debe pagarse cuanto antes. ¿O incorporarse a la complicidad con la impunidad?

PRIMERO CUMPLIR Y PAGAR, PARA PODER EXIGIR Y EVALUAR.

Por lo pronto, respetuosa sugerencia de no caer en provocaciones, ni distracciones. Para evitar mayores daños. Urge apoyar el esfuerzo multiinstitucional, con presencia y participación social, para determinar y liquidar lo que en verdad se adeuda. Hacerlo transparente y conforme a derecho. Dependencia por dependencia y presupuesto por presupuesto. Tarde o temprano se tiene que hacer.

Total si falla el esfuerzo de dialogo, conciliación y liquidación de deudas, siempre hay tiempo para poner ante la ley a responsables y culpables, ineficientes y delincuentes.

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