Los dirigentes del partido verde han cobrado muy bien sus favores electorales al PRI, no sólo les han facilitado su llegada a los cargos de elección, también se les incluye en espacios de gobierno estatal y federal y se les encubre cuando es necesario, en términos biológicos se podría decir que se ha generado una simbiosis política, por eso ya a nadie sorprende que cuadros priístas prefieran ser postulados por este partido.

Pero no sólo es la competencia electoral y en los cargos donde se igualan PRI y Verde, también en prácticas, usos y costumbres del régimen priísta son adoptados por los  dirigentes verdes, ya las historias negras de jorge Emilio González Torres el ex niño verde dan cuenta de ello.

Lo más reciente es la aparición en San Antonio Texas de una casa no declarada por el ex senador Verde y hoy cuestionado Subsecretario de Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación, Arturo Escobar, quién tendría muchas dificultades para justificar esa propiedad valuada en 290 mil dólares, el equivalente a 4 millones 900 mil pesos, cuando sus ingresos al momento de adquirir la propiedad, eran apenas de 132 mil pesos que percibía como senador.