Inicia en todo el país la ancestral celebración de Día de muertos, en una mezcla de las tradiciones de los pobladores originarios con las creencias impuestas por la dominación cristiana que toma las mismas fechas para celebrar Todos santos y Fieles difuntos.

Desde el día 31 del mes de octubre y los días 1 y 2 de noviembre, los muertos regresan de la eternidad o del inframundo para convivir con los vivos, de acuerdo a esas costumbres que se viven en todos los sectores sociales, por lo que se les recibe con flores, veladoras y los platillos que más disfrutaron en vida.

En esta tradición, los accidentados, los muertos en combate, los asesinados, los muertos sin bautizar que están en el limbo, los niños y los mayores visitarán los altares hechos en su honor y memoria, para después regresar al mundo de los muertos, donde desaparecen las clases sociales.