La industria refresquera de este país se encuentra de plácemes al darse a conocer que en la aprobación de la miscelánea fiscal para el año 2016, en la cámara de diputados se ha echado abajo el impuesto a los refrescos. Pocos podrán negar que mucho de esto se debe al trabajo de un ejército de cabilderos que en nombre de las empresas productoras, principalmente Coca Cola, recorren el palacio de San Lázaro en búsqueda de lograr la suficiente “sensibilización” en los diputados, que finalmente frenaron esa tendencia impositiva con los refrescos y que de alguna manera influía en los hábitos de consumo y en la salud de los mexicanos.