Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
13 de octubre de 2015

Si no aborta antes, el próximo domingo Alberto Silva Ramos asumirá la máxima dirigencia del PRI en Veracruz, pero…

Llega demasiado tarde en busca de la candidatura perdida que le quiere imponer quien ya no impone y que dicho en sus propias palabras que ni siquiera decide.

La del Cisne es una de las últimas jugadas de la cúpula, antes del “destape” en donde todo indica que va por el lado de José Francisco Yunes Zorrilla, “llámenme Pepe ¡Por favor!” o del fortalecido Héctor Yunes Landa, quien al cortarse el cordón umbilical despegó de manera impresionante.

El de Javier, es un intento desesperado de clonar el proyecto Roberto Madrazo, quien desde la dirigencia priista se autonombró candidato a la presidencia en el año 2000 dando lugar a la peor división que se tenga memoria en el PRI.

Aun presente esa página en donde luego de 80 años de supremacía priista se tuvo que entregar la banda presidencial al Partido Acción Nacional.

El PRI quedaría en tercer lugar propiciado por el propio PRI a través del Tucom –Todos Unidos contra Madrazo- y el entreguismo del presidente Ernesto Zedillo, quien en realidad nunca fue priista.

El caso Veracruz.

Alberto Silva más que el candidato de Fidel, lo es de Javier. A Fidel nunca le gustó el modo y la forma de hacer política del Cisne, hoy Pavo Real. A pesar de ser uña y mugre de Javier Herrera Borunda nunca fue del agrado don Rosa, quien lo despreciaba en la misma proporción que a Erick Lagos, por ello el primero fue congelado durante el mandato de Fidel.

La amistad de Alberto con Javier se gesta desde la Secretaría de Gobernación en los noventa donde ambos trabajaban para Fidel. De hecho el jefe del hoy gobernador era justamente el Cisne quien fungía como secretario particular mientras Javier un modesto estudiante pega noticias de lo que publicaba la prensa veracruzana en donde eventualmente se aludía a Fidel Herrera.

Ambos fregados de dinero eran apoyados por el “Negro” Cruz quien les invitaba una torta en General Prim o un ceviche en una lonchería que parecía restaurante de La Viga.

Atorados ahí también pateando un bote en las oficinas de Bucareli andaban Erick y Carvallo. También Benítez Lucho y Joel Arcos, hoy todos atascados de billetes.

Compañeros de aventuras y del trago Javier y Alberto se hermanaron de tal suerte que el mismo día de la toma de posesión del primero en diciembre del 2010, el gobernador constitucional se fue a Tuxpan para poner la primera piedra de una autopista que nunca se construyó, la piedra incluso ya se la robaron.

Pero bueno, en el simbolismo político ese era el mensaje del “¡Tú serás mi sucesor!”.

Así, lo preparó con todo el dinero del mundo para hacerlo el mejor alcalde de Veracruz, luego titular de Sedesol y entronizarlo en el oscuro mundo de la comunicación social, para después llevarlo a la diputación federal, previa confección de una gubernatura de dos años para protegerlo y protegerse, pero…

El proyecto era de cristal y se le quebró tras la ruptura con los Yunes.

Sin embargo el régimen agonizante en sus estertores es más peligroso que cuando está vital. Sabe que el centro puede necesitar del aparato para operar la elección de gobernador.

Así, en jugada de último minuto y antes de que venga el máximo dirigente del PRI nacional a Veracruz, Manlio Fabio Beltrones, quien verdaderamente detesta a Duarte, habrán de imponerle al Cisne para desde ahí proyectarlo a la candidatura en la lineal hipótesis de que sin candidatura no hay gubernatura.

La estridencia política en la que se mueve Veracruz, sin embargo, habrá de ser el principal atorón para la concreción del proyecto, ello amén de que el tiempo se acabó.

Al Cisne ya no le da.

Y no porque sea un desconocido “yo hago ganar hasta a una vaca”, ha dicho el ciudadano gobernador. No, el punto es que unidos los Yunes, rojos, con los amarres que traen del centro y con años de recorrer Veracruz difícilmente podrá hacer ganar a la vaca, perdón, al Cisne.

Manlio no es Peña Nieto, quien se tragó el anzuelo de la caña de pescar (sic) al autorizar en un marco de euforia momentánea un gobierno de dos años para el 2016.

Manlio es un hombre experimentado que si bien es institucional trae sus afectos y uno de ellos se llama Héctor Yunes Landa.

La otra es que el centro está de acuerdo en construir la gubernatura de ocho años, uno de dos y otro de seis de cara a los punteros Héctor y Pepe; Pepe y Héctor. Eso es lo que necesita la república para el proyecto de la sucesión presidencial.

Y por mucho que la federación no pele el desorden que hay en Veracruz, tratándose de la renovación sexenal el tema es prioritario. Será Pepe o Héctor; Héctor o Pepe y no Héctor, Pepe y Alberto como se ha venido filtrando.

Pero además si llega a la dirigencia priista estatal Alberto Silva ¿Cuál será su herramienta de conciliación si no tiene trato con Pepe (quien ya ni siquiera le toma la llamada) y menos con Héctor? ¿Cómo sumar al priismo veracruzano cuando sólo es conocido en Tuxpan, uno de los más pequeños municipios de Veracruz?

Tendrá el apoyo de quien hace ganar hasta a una vaca, el problema es que hoy la vaca si cuenta. No será gobernador cualquier vaca. Así que más respeto por las vacas. Y es…

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo