Vía crítica
Por Miguel Ángel Gómez Polanco
13 de octubre de 2015 

“Todo el peso de la ley a quien lastime la confianza de los veracruzanos”, aseguró este lunes el gobernador Javier Duarte de Ochoa, en su tempranera conferencia de prensa, en el marco del Día de la Raza. 

Antes, hace unos días, la frase célebre del ahora distinguido pensador veracruzano, fue que “hay que pensar bien antes de escupir para arriba”. Se lo dijo a periodistas que les “encanta” –de acuerdo con la percepción del mandatario– hablar de la inseguridad que impera en la entidad. Quién sabe qué estaría insinuando. 

Curiosamente, horas después de lanzar esta nueva –y elocuente– expresión, el periodista crítico Aurelio Contreras Moreno, denuncia en redes sociales un robo en su casa. Le quitaron su equipo de trabajo. 

¿Dónde quedó la congruencia? Es la gran pregunta que distingue la actualidad veracruzana, si por un lado se promete “castigar” a quienes “lastimen” la confianza de las y los veracruzanos y, por otro lado, el titular del Ejecutivo estatal anuncia que 739 servidores públicos son investigados, de los cuales 306 continúan en proceso y 23 ya fueron sentenciados.

Además, la PGR revela que Veracruz sobresale en presunción de delitos electorales con 21 de los 67 que consignó la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade); cifras que se suman al sinuoso (opaco o discrecional, como usted lo quiera llamar) actuar del OPLE en la entidad, desde su reciente sucesión, con 64 empleados corridos sin liquidación, imposición de Consejeros sin experiencia en la materia, solicitudes de extensión presupuestal infames (por encima de los 40 millones de pesos, sumados a los 340.5 ejercidos en 2015; año no electoral) y un sinfín de irregularidades.

Por piedad, que alguien me diga ¿dónde quedó la congruencia? Porque la lista continúa.

Por ejemplo, el recientemente aprobado aumento del 50 por ciento al impuesto a la nómina, con el cual, según el aparato gubernamental, “aumentarán los ingresos del estado”. 

Y es que, aunque ciertamente no mienten con esta afirmación, primero quisiéramos saber dónde quedaron los últimos nueve mil millones que se habían recaudado con el dos por ciento. De igual forma ¿se pensó en el desempleo que se generará con este aumento al gravamen, derivado de la tensión empresarial para la contratación? 

¡Pero cómo! Si como dicen por ahí, “sabe Dios” que este último sector, el empresarial, está totalmente “agachado” ante la deuda de mil 500 millones de pesos, “no sea que no les vayan a pagar si se revelan”; ya mejor ni preguntar por los 41 mil millones que se recaudaron desde 2011; año de la creación del fideicomiso.

Imagínese: de ese tamaño es la “confianza” que, en teoría, pretende fortalecer el Gobierno de Veracruz. Total, el impuesto citado, “vale menos que una caja de chicles”, dice Duarte de Ochoa, e interponer recursos de inconstitucionalidad no procederá, por más que le hagan a la lucha los partidos de oposición, agregó.

Y ya del pasivo general de 42 millones de pesos hasta el segundo trimestre de 2015 –según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público– ya ni hablamos.

Y por si fuera poco lo anterior, tenemos el caso de la reforma a la Ley 287, del Instituto de Pensiones del Estado: declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en cuatro artículos, promoviendo los argumentos de una reforma integral y no parcial, como los mismos Ministros aseguraron que se debía hacer.

Pero la revisión de ello, en el Congreso local, es secundaria si consideramos la parte de los dineros que han dejado en crisis de liquidez a este órgano creado en el sexenio de Miguel Alemán, en 2011; imposibilitado para cumplir con la Ley número 20 del propio IPE, en materia de Jubilación, Seguro de la Vejez, de incapacidad, invalidez, muerte, gastos funerales, indemnización, préstamos a corto y mediano plazo y promoción de créditos para la adquisición de viviendas.

Pero ¿cómo? Si ni siquiera se sabe dónde están los cinco mil millones de pesos por concepto de cuotas ni el destino de los terrenos adquiridos durante la brillante gestión del extinto José Luis Lobato Campos al frente del Instituto (por mencionar un poco de lo destacable, claro).

¡Dónde quedó la congruencia! ¿O será que alguien más fue el que “escupió para arriba” al hablar de los castigos a quien lastime la confianza de los veracruzanos?

SUI GENERIS

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revisó a la baja su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto nacional para 2016 a 2.5 por ciento. Mismo caso es la apreciación del Fondo Monetario Internacional, que lo hizo al 2.8 por ciento; ambos, lejanos al 3.6 que estimó el titular de la SHCP, Luis Videgaray.

En este escenario y si consideramos que Veracruz aporta el 5.6 por ciento al PIB del país –siendo uno de los que más lo hacen–, el objetivo de la contratación de deuda mediante medidas recaudatorias emergentes como el aumento al impuesto a la nómina, y por ahí, el propio Reglamento de Tránsito del Estado ¿en qué panorama de aportación deja a Veracruz, para la economía nacional? Yo diría que, si no nula, muy deficiente.

¿Ahora se entiende por qué digo que Veracruz está en problemas?, ¿y la congruencia más? 

POST IT: Este 17 de octubre se cumple un año de la trágica muerte de José Luis Lobato Campos. Si quiera por respeto a su memoria, se debería rendir homenaje al también ex senador, rescatando lo mejor de su labor en el IPE… repitiéndola, en lugar de seguir viendo al Instituto como la “caja chica” del Gobierno.