La ruta cultural
Por José Miguel Naranjo Ramírez
21 de octubre de 2015

La canción de Odette

Una de las características esenciales de la novela es la ficción, esto no implica que la historia narrada no pueda partir de la realidad, sólo que esa realidad es transformada por el artista, luego entonces, el producto final es una realidad literaria, es decir, al leer una novela podremos encontrarnos en un capítulo con datos autobiográficos del escritor, y en el siguiente capítulo con una historia fantástica, etc. Lo antes expuesto es fundamental al momento de leer la novela de René Avilés Fabila, titulada: La canción de Odette.

La obra fue publicada en el año 1982, siete años antes había sido publicada la novela Tantadel, es importante ligar estas dos obras de René Avilés, porque si bien son historias distintas, en momentos diferentes, hay un punto que las une y es el amor y desamor, pero sobre todo, la pérdida del protagonista de dos grandes amores que tuvo, por un patrón de conducta llamado celos. Por supuesto que la historia va mucho más allá de los celos, en esta novela el escritor aborda una gran variedad de temas de enorme valía como la soledad, el alcoholismo, el amor, la pasión, la amistad, el matrimonio y la familia, la cultura, la vejez, y de manera especial la fantasía, etc. de verdad que La canción de Odette es una novela que cuando llegas al final de su lectura, inmediatamente te motiva e inspira a escribir tu propia novela, porque resulta que guardando proporciones, el escribidor recientemente tuvo a su Odette, y de igual manera fue una historia de amor, pasión, y algo más… pero el tiempo no perdona.

La historia está centrada en dos mujeres Odette y Silvana: “En realidad mi vida estaba más ligada a Odette de lo que parecía a primera vista. La estimé mucho y tengo que decir que a su casa llegué por Silvana, la mujer que por cuatro años fue mi esposa. ¿Cómo olvidarlo? El matrimonio fueron días de tormenta, de odios, y afectos, de amor y desamor, causados por la inmadurez y la educación de ambos o tal vez solamente las mías.”

Quien cuenta la historia se llama Enrique, todo inicia con la triste noticia de la muerte de Odette, a partir de este hecho Enrique empieza a narrar como conoció a Odette y las grandes vivencias que tuvo con ella. René Avilés en una entrevista que le realizaron en abril de 2012, sobre las dos mujeres de la novela declaró: “Silvana estaba destinada a ser el personaje principal, pero de pronto Odette fue tan grande que se la comió. Odette era un modelo que estaba muy distante, una mujer muy bella, muy codiciada en su época, muy rica, que conocí cuando tenía 22 o 23 y ella era una mujer de 50 años. Cuando ella murió me había impresionado tanto su vida, su forma de ser, su facilidad de cambiar de pareja que decidí usarla, pero (en la novela) está muy cambiada. Cuando la hija leyó esa novela no reconoció a su mamá.”

Enrique conoció a Silvana en el aeropuerto en San Francisco, en esa misma noche compartieron la habitación del hotel, no hicieron el amor pero establecieron buena amistad, además que los dos sintieron una fuerte atracción, cuando regresaron a México Silvana lo presentó con Odette, quien era una mujer todavía muy guapa, pero con los años encima, oscilaba entre los 50 y 55 años. Odette había sido una mujer famosa, codiciada, relacionada con intelectuales y artistas de talla nacional e internacional, fue pintada por Diego Rivera, tenía fotos con André Breton cuando vino a México, Odette había viajado por las principales capitales del mundo y donde estuviera siempre era reconocida.

Odette era una mujer adinerada, poderosa, casi siempre tenía y lo podía todo, convertía las fantasías en realidades, sin embargo, lo único que no podía cambiar y que realmente la atormentaba eran sus años de edad, por más que se cuidaba, cada vez se le notaban más los años, por eso se hizo rodear de amistades y amantes jóvenes, tenía una casa muy grande donde en las noches se celebraban las grandes fiestas y borracheras, por supuesto que el centro de atención era ella, su amante consentido fue Sergio, sus amistades preferidas eran Enrique y Silvana, e incluso fue en la casona de Odette, donde Enrique y Silvana hicieron el amor por primera vez.

Bajo el escenario antes planteado, Enrique nos contará un sinfín de anécdotas y vivencias con Odette y su entonces esposa Silvana, si bien la figura de Odette por supuesto que rebasó al personaje de Silvana, la historia del matrimonio antes mencionado es de sumo interés, porque a pesar de que ambos se amaban, Enrique muy seguido tenia conflictos internos por la vida pasada de Silvana, todo lo descontrolaba e irritaba, si ella le hacia el amor con pasión, Enrique se enfurecía demasiado pensando que con quien había aprendido hacer esto y lo otro, no le perdonaba a Silvana que tuviera un hijo, porque el niño siempre le representaba un hombre antes que él en la vida de Silvana.

Conforme va transcurriendo la historia, el relato se va haciendo más interesante, en una noche de celos Enrique llegó a la casona de Odette y terminó haciendo el amor con ella, a pesar de este acto, la relación de Enrique y Silvana tenia momentos de mucha felicidad, porque no hay duda que amor existía, los problemas los ocasionaba Enrique por sus complejos. Sobre la singular vida y atrapante personalidad de Odette y la relación matrimonial de Enrique y Silvana se desarrolla la novela, estos finalmente se divorciaron, algunos años después Odette murió, Enrique quería saber el motivo de su misteriosa muerte, se escuchaba de todo, Sergio el amante de Odette le dio una versión, en los medios se leía otra, pero la verdadera historia sólo la sabía Silvana, quien por cierto vivía con su nuevo esposo.

El personaje central de Tantadel del cual nunca sabemos su nombre, es sumamente parecido a Enrique de La canción de Odette. En Tantadel el personaje decía que él nunca mantenía amistad con sus ex amores, si la tuvo integra para que quería sólo su voz. En La canción de Odette, Enrique por intriga o curiosidad sobre la muerte de Odette, terminó buscando a Silvana, después de escuchar la heroica o trágica muerte de Odette, Enrique y Silvana hicieron el amor como nunca lo habían hecho, Enrique estaba seguro de su amor por Silvana y me atrevo a afirmar que quería recuperarla, pero resulta que eso era imposible, porque Silvana también estaba muerta: “Probablemente lo estaba antes de verla y atendió a mi llamado para darme la versión correcta de la desaparición de la reina nocturna.

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