Aún con toda la agenda social que promueve el Papa Francisco en favor de nuevas maneras de relacionar a su iglesia con las minorías, El Vaticano sigue batallando con sus demonios internos y en la víspera del sínodo sobre la familia recibió una bomba al hacer publica su homosexualidad un integrante de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el sacerdote Krzysztof Olaf Charamsa.

La respuesta de la jerarquía católica se dio a través del veterano sacerdote Federico Lombardi que tajante anunció la suspensión del sacerdote por considerar irresponsable la admisión pública de su preferencia sexual e inadecuado el momento por iniciar el sínodo de la familia.

Ante esta reacción el sacerdote Krzysztof Olaf Charamsa continuó la polémica y reitero que la gravedad del asunto al interior de la iglesia radica en que el clero es ampliamente homosexual y homófobo, y no se acepta en esta orientación sexual.