Línea Caliente
Por Edgar Hernández
07 de octubre de 2015

¡Adiós Fidel y Javier!

México, D.F.- Finalmente y tal como se esperaba el presidente Enrique Peña Nieto decidió intervenir en Veracruz.

Esta mañana trascendió en las oficinas del Palacio de Covián, que el senador Héctor Yunes Landa habrá de tomar las riendas de las instituciones de gobierno para garantizar de manera pacífica y ordenada una transición democrática hoy en serios desajustes y confrontaciones.

En tanto, desde el CEN del PRI, se confirma lo que ya se sabía, que el senador José Francisco Yunes Zorrilla ¡Pepe, por favor! será el candidato del PRI al gobierno del estado y mientras se cumplen los tiempos políticos queda como directo responsable de la reestructuración de la deuda pública que hoy a cabalidad sabe la federación alcanza los 79 mil millones de pesos. Para ese efecto Banobras ya tiene la instrucción de revisar el inusitado adeudo público con el apoyo de la SHCP.

Mientras trascendió que el gobernador Javier Duarte deberá entrar –a pesar de su resistencia- en un limbo burocrático federal en espera de la revisión de cuentas y con la instrucción precisa de apartarse de toda intención de intervenir en el proceso y operación electoral para la renovación gubernamental.

El factor Fidel.

La Federación determinó asimismo sacar no solo del juego a Fidel Herrera Beltrán, sino del país mismo.

A pesar de una acción emergente de parte del propio ex gobernador al deslizar en las últimas horas que el CEN del PRI había determinado mandarlo como delegado especial a Veracruz a fin de operar la sucesión gubernamental, el destino es otro.

Será vicecónsul en Barcelona con la instrucción precisa de no abandonar la plaza so riesgo de proceder en su contra de manera determinante en el marco del irregular y sospechoso adeudo que dejó a Veracruz.

Ya desde el Caña gate, que desbordó el vaso, la federación determinó meter la mano.

En acuerdo presidencial, primero con el responsable de la política interior del país, Miguel Ángel Osorio Chong, luego con el máximo dirigente nacional priista Manlio Fabio Beltrones, se colocó sobre el tapete del análisis el grave problema de la gobernabilidad en Veracruz.

La persistente negación al diálogo y al acuerdo de parte de Javier Duarte, quien gobierna a gritos y mentadas de madre y esa necia confrontación con la familia Yunes, recrudecida por la violencia de los grupos delincuenciales –ayer mismo se vino a tierra un helicóptero del gobierno del estado tras observarse que se incendiaba y explotaba, amén del tiradero de cadáveres y mantas intimidatorias- obligó a tomar cartas en el asunto.

Para ello se instruyó en lo inmediato al responsable de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a desplazar al gobernador Javier Duarte de la operación política electoral cuyo proceso ya inició el pasado primero de octubre.

En paralelo se determinó, más que enviar desde el centro un comisionado de Seguridad Pública, convocar a tomar las riendas de tan delicado tema a un hombre experimentado de Veracruz, un hombre probado que regrese la paz social a la entidad.

Se empezó asimismo a tejer un puente de diálogo con la familia Yunes Linares para llevar a Veracruz por el camino del diálogo, la garantía de no más persecución en su contra y la de su familia iniciada por Fidel Herrera en la última década y recrudecida a lo bestia por el pupilo Duarte.

Ayer mismo, una vez más, Veracruz fue arena del vergonzoso escándalo  gestado por el gobierno del estado ante el inminente desafuero del hijo de Miguel Ángel Yunes Linares, alcalde de Boca del Río, por “enriquecimiento ilícito”.  Los acusadores del edil son dos conspicuos saqueadores del erario público, Raúl Zarrabal Ferat y José Ramón Gutiérrez de Velasco.

Mientras, del lado político, el máximo dirigente priista Manlio Fabio Beltrones, fino en la concertación y el acuerdo por instrucciones del primer priista Enrique Peña Nieto arrancó un circuito de diálogo con los actores internos y el externo, Fidel, para evitar poner en riesgo la plaza.

Bajo ninguna circunstancia se puede perder Veracruz, les dijo a Héctor y Pepe. “Si cae Veracruz se viene abajo el PRI en el 2018”, les dijo a quienes a su vez se comprometieron a cerrar filas y mantener vigente el acuerdo indisoluble que los ha mantenido unidos particularmente desde el arranque del diferendo con el gobernador el siete de enero de este año cuando abandonaron el acto agrario que estaba por encabezar el presidente Peña Nieto en compañía del gobernador Javier Duarte.

Ello de tal suerte que Héctor como flamante responsable y garante directo de la jornada electoral del primero de junio del año próximo, no solo aterciopelará la transición, sino que podrá –en ese acuerdo pactado con Pepe de jugar los siguientes ocho años- participar en la contienda del 2018.

No se puede olvidar que el gobierno en disputa el año próximo es tan solo de dos años.

Tampoco se puede dejar de lado que para el resto del clan Yunes, los panistas, la oportunidad de participar en la contienda electoral ya sin Duarte no será por la de dos, sino por la de seis años.

Por tanto es previsible, en ese mar de acuerdos que está tejiendo y concertando la federación, que los Yunes azules no participen y den entrada a un gallo digno de pelea que muestre la fuerza panista.

Ese gallo sería Juan Bueno Torio.

En cuanto a los diputados federales priistas y toda la rémora hacinada en el Congreso nacional y escudada en el fuero, el PRI nacional los ha convocado de manera categórica a garantizar sus distritos electorales en la elección para gobernador.

Su tiempo libre –que es todo- lo deberán destinar a recorrer pueblos y ciudades en una tarea de proselitismo y garantía de victoria, so riesgo de que en la derrota pudieran ser reconvenidos para revisarles las cuentas y fechorías vigentes.

Así que, como el miedo no anda en burro, tendrán que moverse a la de ya.

Los Tarek, Silva, Mota, Carvallo, Erick y Kuri no tienen escapatoria. Son los beneficiarios del saqueo de un doble régimen y consecuentes responsables de devolver a la plaza lo que le quitaron a la mala.

Ese es el tablero en el que hasta esta madrugada se está trabajando en Bucareli y en Insurgentes 50, sede del PRI en donde hay definiciones que habrán de cambiar el rumbo de Veracruz.

Ya entró el árbitro y el tiempo se acabó. Es tiempo de la democracia.

Tiempo al tiempo.