Con el antecedente de haber contribuido y beneficiarse del saqueo de las finanzas del estado, los diputados federales priístas identificados como el grupo político de la Fidelidad-duartista fueron hechos a un lado por el priísmo nacional y quedaron fuera de las comisiones legislativas de mayor peso y proyección política.

Involucrados en escándalos de corrupción y defraudación electoral, acostumbrados al golpe bajo y al uso y abuso de los recursos públicos para sus fines, esta camada se ha vuelto impresentable hasta para el priísmo nacional. Lo peor para ellos es el posicionamiento de sus principales adversarios en ambas cámaras tanto del PRI como del PAN y que perfila una competencia electoral muy adversa para dar continuidad a sus proyectos en Veracruz.