Línea Caliente
Por Edgar Hernández
06 de octubre de 2015

De diez años para acá la Fidelidad se ha encargado de opacar, minimizar, y tratar de desaparecer a sus mejores hombres.

No permite que nadie sea mejor que ellos y apenas asoman la cabeza, son objeto de vituperios de parte de la prensa arrodillada.

Por ello no existen homenajes, ni rendición de culto a ex gobernadores o políticos que hicieron de Veracruz lo que ha sido hasta 2004. No hay reconocimiento, menos cortesía política.

Todo les pasa desapercibido, de largo.

No tiene importancia evocar el patriotismo, las luchas heroicas de nuestros próceres y mucho menos guardar respeto a quienes aún en vida lucharon por Veracruz.

Así es el mediocre, sólo le gusta juntarse con los de su clase.

Los políticos de antaño, sin embargo, ahí están al igual que las nuevas generaciones a quienes no se les permite el acceso porque la juventud, según ellos ya está representada por los cachorros de Fidel, quienes, en efecto, aprendieron pero a saquear el erario público.

¿Dónde quedó la alta política? ¿Dónde ese cimiente que tanto distinguió a Veracruz como tierra de presidentes, de secretarios de estado y líderes sociales?

Se olvida que tan sólo Xalapa ha aportado cuatro presidentes de la República a lo largo de la nuestra historia independentista.

Algo se perdió en el camino. Fue algo más que el dinero público.

Acaso por ello explicable que apenas asoma la cabeza el distinguido veracruzano Jorge Uscanga Escobar, quien lleva más de 40 años dando lustre a la política a Veracruz y la Fidelidad ya se le fue encima.

Desacreditan su organización acusándola de fantasma y minimizan su legítima pretensión de luchar por un cargo de elección popular. Le restan asimismo todo crédito a sus valiosas opiniones de carácter político.

No le dan crédito a sus verdades de a kilo.

Y muchos menos cuando con valor y con verdad califica como inéditos en la historia política de Veracruz, los hechos ocurridos en el gobierno de Javier Duarte.

Uscanga Escobar ante el desmoronamiento del PRI y la desacreditación de la estructura del Fidelato ha llamado a la unidad dentro de su partido, el PRI, para mantener la gubernatura en las elecciones del siguiente año.

Adelanta además lo que muchos ya sabían, que su organización, “Concertación Veracruzana”, va por los 100 mil afiliados antes de que finalice el año y que “igual ni se encarta ni se descarta en el proceso de renovación del gobierno del estado”.

Sus afirmaciones han caído como veneno.

Sin embargo Uscanga, viejo lobo de la política, sabe del decantamiento del Duartismo a partir del destape a sucederse en cualquier chico rato después del V Informe del gobernador Javier Duarte el 15 de noviembre.

Y no sólo porque llega de facto, que no de jure, el fin del mandato, sino porque el tejido político, social y financiero en Veracruz en un marco de inseguridad, han quedado hecho añicos.

El ex diputado federal, local, dirigente priista ex procurador de justicia y político de toda la vida, ha reconocido que en la historia contemporánea del estado, no hay antecedentes de un gobierno tan cuestionado como el de Javier Duarte de Ochoa:

“Es inédito” responde de botepronto.

“Veo un escenario inédito, pero siento que estos tiempos deben ser de unidad, de conciliación, de serenidad y reflexión para que Veracruz le vaya bien y a todos. Si logramos buscar más lo que nos une y no lo que nos divide, vamos a lograr que nuestro partido vuelva ganar la gubernatura del estado”, dio a conocer.

El político veracruzano también analizó el enfrentamiento que ya se generó entre el senador Héctor Yunes y el propio gobernador Javier Duarte de Ochoa:

“Insisto, hay que buscar lo que nos une, no tenemos que ver el detalle, sino lo general. Toda la clase política veracruzana debemos estar unidos y a los veracruzanos nos vaya bien”.

Planteó que en la vida política, debe haber un enlace generacional, “don Fernando Gutiérrez Barrios decía que en política no hay viejos ni jóvenes, hay aptos e ineptos, creo que el enlace generacional es importante, hay que ir preparando a las nuevas generaciones”.

En efecto, son tiempos de cambios. Todo cambio es oportunidad. La pesadilla está por terminar y empezará un nuevo día.

Tiempo al tiempo.