Política
Por Mario Mijares
13 de octubre de 2015

La mayoría de los habitantes de la entidad veracruzana, desconocen la historia de su terruño. De ahí que los candidatos del PRI, jamás han perdido una elección en esta entidad federativa, con excepción de Fidel Herrera, quien con la complicidad de Buganza la recuperó.

1.- A partir del gobierno de Miguel Alemán Valdés, quien llegó precisamente debido a la muerte de Altamirano, el estado de Veracruz a la fecha, siempre ha tenido un gobernador salido de las filas del PRI. De la misma forma, desde 1936 hasta el 2015, la entidad ha tenido un terrible atraso en todos los rubros, sobre todo comparado con entidades con menos recursos, como son las del centro y norte del país, las cuales han logrado avances considerables.

La causa primera de la “tragedia veracruzana” es la corrupción que han ejercido la mayoría de los gobernadores en turno, los cuales también han propiciado que los presidentes municipales, reproduzcan los esquemas de putrefacción. No dudo que la próxima elección también la gane el candidato del PRI, pues miles de veracruzanos “se repiten una y otra vez”, los cuales votan, como si fueran muertos vivientes. Muchos no se quieren dar por enterados de la coerción que se ejerce hacia la voluntad de las clases empobrecidas, tanto rurales como urbanas, así como de la clase media. Igualmente, todos conocemos el sinnúmero de programas clientelares que son utilizados de forma oficial, tal como lo vienen realizando el que se sabe es el próximo candidato del PRI.

2.- Desde el año de 1936, precisamente con el ascenso de Miguel Alemán Valdés, coincidió con el ocaso práctico de Adalberto Tejeda, un hombre que en su búsqueda por la candidatura para la presidencia de la República, siempre se mantuvo en la lucha agraria, la cual ya era contraria a la de muchos contrarrevolucionarios, quienes ya estaban en el gobierno federal. En este período se fundó el Partido Nacional Revolucionario, PNR, con el objetivo de terminar, con el caudillismo regional, pues muchos de ellos, le restaban presencia al gobierno oficial, principalmente en las elecciones ya que los terratenientes decidían el candidato.

No obstante en Veracruz, se abría la posibilidad de que Manlio Fabio Altamirano, al ser propuesto por el Partido Nacional, pudiera arribar como gobernador. Altamirano era originario de Xalapa, y desde su juventud fue considerado como un político brillante. Con todo, era identificado como un revolucionario convencido de que; había que gobernar para todas las clases sin descuidar a la clase obrera y campesina. Él llego a organizar dentro de la Casa del Obrero Mundial, un buen número de estructuras sindicales. Asimismo fundó el diario El Nacional, y según el sondeo del Comité Estala del PNR, él representaba la esencia del progreso no sólo de Veracruz sino del país. Tal simpatía hizo que los generales del centro y norte del país no lo aceptaran de buena gana.

  1. Desde ese momento, se inició la “tragedia para la región veracruzana”, ya que la región se encontraba en medio de pugnas entre revolucionarios y los contras a nivel nacional. En ese ambiente político se dieron inicio los comicios para acceder a la gubernatura de Veracruz, para el ciclo 1936-1940. A unas cuantas semanas de iniciada la campaña, sobrevino el golpe trágico, y el 25 de julio de ese año, Manlio Fabio fue asesinado en el Café Tacuba, ubicado en la Ciudad de México. Un crimen que después de muchos años, finalmente se aceptó que había sido un “crimen de Estado”, tal trasgresión se sumaba a los de Emiliano Zapata en 10 de abril de 1919; de Francisco Villa el 20 de julio de 1923; al del general Miguel Alemán González, en marzo de 1928 y del general Lucio Blanco entre muchos más. Los gobiernos contrarrevolucionarios al institucionalizar la Revolución así como al partido, han cobrado miles de víctimas.

4.- Respecto al asesinato de Altamirano, el gobierno federal lo trató de tapar, haciéndolo aparecer como un vil crimen. El encargado de fantasearlo fue el diario Excélsior, ya que días después del homicidio, sacó en la primera plana: “Cinco mil pesos por matar al diputado Altamirano”. Así el engaño al igual que hoy día, se rotulaba que, “la policía había capturado a Gildardo Lobillo Martínez, originario de Teocelo, Veracruz, quién confesó qué le disparó al candidato”, y que había sido su patrón de nombre Manuel Parra, propietario de la mayoría de las tierras de Almolonga, quien le pagó los gastos del viaje, hospedaje, comida y cinco mil pesos, para que lo matara. Se supo posteriormente que este individuo se echó la culpa por órdenes de Parra, quien lo sacó de la cárcel dos años después.

Según mi investigación en el libro: México Génesis de su descomposición política (Miguel Alemán Valdés 1936-1952) existe una revista escrita por el médico César Rivadeneyra quién asegura que a Lobillo lo vieron en Alto Lucero a las 8 de la mañana. Un día después del asesinato en la casa de su novia. César al hacer las cuentas de la distancia del D.F., ha este lugar demuestra que fue imposible que él hubiera sido el autor del crimen. Por tanto; fue un “crimen de Estado”.