Una regla básica de cortesía entre los Xalapeños es recibir a nuestros invitados al menos con la casa limpia y ofrecer un lugar donde sentarse, esta regla la parece desconocer el presidente municipal de Xalapa Américo Zúñiga, que con desparpajo acaba de recibir a los alcaldes asistentes a la Reunión nacional de ciudades capitales.

Si además de estar en el hotel sede del evento, los participantes en la Conferencia Nacional de Municipios de México CONAMM-Veracruz, realizaron algún recorrido por las calles de la ciudad, seguramente observaron una ciudad llena de baches, caótica en su tráfico vehicular y banquetas intransitables;  y si alguno de estos visitantes utilizó el transporte público seguramente su decepción ha sido mayúscula.

Para ningún Xalapeño que ame a la ciudad es grato que estos y otros visitantes acudan al sitio más representativo de la ciudad, Los Lagos de Xalapa, y lo encuentren convertido en un enorme tianguis pueblerino donde se respira el olor a cañería y se observen las aguas ya verdosas por su avanzada descomposición.

Si para quién no tiene cargo público es penoso mostrar una ciudad así, más vergonzoso debiera ser para su autoridad municipal tener una ciudad en el subdesarrollo.