MONICA-ROBLES-PLUMAS-LIBRES-1-C-850x340Informe Rojo
Por Mussio Cárdenas
21 de octubre de 2015

* Cuando votar es un riesgo  * ¿En qué se parece a Gloria Rasgado?  * Se encomienda a San Pepe Yunes  * Puro show, la cruzada contra “aviadores”  * ¿Y los que los encubrieron?  * Seis ejecutados en Coatza  * La pastora y Medicentro  * Hay elementos para desaforar a Renato  * El “Tomate” y la edecán, en foto

A veces finge. A veces enferma. Tiene el don del engaño la diputada local Mónica Robles de Hillman, quien vota cuando quiere y en el sentido que quiere, o de plano no vota, así sabotee al gobernador Javier Duarte. De que sabe morder la mano, sabe.

Succionadora del poder, fiel a su estirpe, Mónica Robles se acomoda para obtener beneficio político y se desacomoda, pasando por encima de lealtades, cuando siente que es amenazado su proyecto personal.

Así actuó en la asonada del duartismo para incrementar del 2 al 3 por ciento el impuesto a la nómina de las empresas, impulsado el proyecto por gobernador de Veracruz para obtener más recursos y destinarlos al pago de deuda pública, aunque con eso viole la ley.

Ese día, Mónica Robles de Hillman se hizo la occisa. Ese 8 de octubre no acudió al Congreso de Veracruz, pues implicaba aprobar una medida impopular, que desalienta la inversión privada en la generación de empleos, que exhibe la voracidad de Javier Duarte por los dineros de la sociedad.

Ahí estaban sus compañeros de bancada, los priístas y los verdes, también los satélites, todos dando y concediendo. Escuchaban el reclamo de la oposición y de dos compañeros priístas, Ricardo Ahmed Bardahuil y David Velasco Chedraui, que votaron en contra.

No acudieron nueve diputados locales a la sesión, entre ellos Mónica Robles y Gladys Merlín Castro, consentidas de Javier Duarte, a quien le deben ser parte del Congreso de Veracruz. El gobernador se las podía arreglar solo.

Arrumbada en un rincón, Mónica Robles había pasado a la penumbra y luego a la oscuridad cuando su marido, Iván Hillman Chapoy, dejó la alcaldía de Coatzacoalcos, en 2007, tras una gestión deplorable, desapareciendo 2 mil millones de pesos del presupuesto, pues con esos recursos pudo haber realizado alguna obra de mediano valor y, en cambio, se fue en blanco.

Desde entonces Mónica Robles no se paraba por Coatzacoalcos en actos públicos. Hacía su vida en Xalapa, la capital, y en el puerto de Veracruz.

Javier Duarte la rehabilitó en 2013. Pactó con Marcelo Montiel Montiel, hoy delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, y la insertó en un proyecto con tintes químicos, pues el agua y el aceite, el marcelismo y el ivanismo, que no se mezclan, caminaron juntos hacia la toma del poder.

Marcelo impulsó a Joaquín Caballero Rosiñol para la presidencia municipal de Coatzacoalcos y Javier Duarte propuso a Mónica Robles de Hillman para la diputación federal.

Repudiada, denostada, intragable para las promotoras priístas, sobre todo el ala identificada con la ex primera dama de Coatzacoalcos, Gloria Corrales de Osorio, Mónica Robles estaba condenada a sufrir el voto de castigo. La línea era votar cruzado, por el priísta Joaquín Caballero, y por el PAN, que había postulado al ex regidor Alejandro Wong Ramos, para diputado local.

Así caminaba el proyecto marcelista, urdiendo la trama, cuando Javier Duarte apretó el puño. Obligó a Marcelo Montiel a no afectar el voto a favor de Mónica Robles y así la llevó al Congreso de Veracruz.

De la mano del gobernador pudo Mónica Robles salvar la trampa marcelista, de origen condenada a un fracaso político en la única incursión que la hija de la succión había tenido en lides políticas.

Marcelo Montiel pudo acabar con los sueños de Mónica Robles ahí, pero Javier Duarte lo impidió. De ahí comenzó la heredera del consorcio periodístico Diario del Istmo-Imagen de Veracruz a tejer el proyecto de ser alcaldesa de Coatzacoalcos.

Llegó al Congreso postulada por el Partido Verde Ecologista de México, cuya alianza con el PRI le permitió simular que los candidatos proceden de sus filas. Mónica Robles ni traga al PRI, ni siente al priísmo y es abiertamente seguidora de Andrés Manuel López Obrador, el dueño de Morena, partido al que apuntala con todo la familia Robles. Ojo Peña Nieto.

Javier Duarte la ve como su leal diputada. O la veía. Le demostró el 8 de octubre que Mónica Robles sólo mete las manos al fuego por Mónica Robles.

Ese día fingió estar indispuesta. No votó por estar ausente, como otros 10 diputados, algunos sí aquejados de enfermedades graves, como el petista Fidel Robles Guadarrama.

Se libró así, con esa coartada, de aprobar el engendro legal con el que Javier Duarte intenta captar más recursos de las empresas, no para destinarlo a obras de desarrollo, sino para pagar deuda pública, aunque con ello viole la ley.

Mónica Robles evoca a Gloria Rasgado.

En los días en que Gloria Rasgado era perredista, diputada local, coordinadora de su fracción parlamentaria, se aprobó una nueva Constitución Política para Veracruz, obra del entonces gobernador Miguel Alemán Velasco.

Insuficiente para muchos, el PRD la cuestionó desde su origen y advirtió que no la aprobaría. Pero Gloria Rasgado no quería confrontarse con el alemanismo. Y el día de la votación se ausentó.

Votó el PRD en contra, todos los legisladores perredistas menos su coordinadora. Y tras ese evento, Gloria Rasgado dejó la coordinación de su fracción parlamentaria.

Hay similitudes que duelen. Mónica Robles actúa como Gloria Rasgado. Le sigue los pasos. Convenientemente se enferma, convenientemente se ausenta.

Eterna rival de los succionadores, era denostada con crudeza en las páginas de Diario del Istmo, acusada de impreparada, no haber concluido la primaria, señalada de maniobrar para sacar ventaja política.

Vueltas que da la vida. Mónica terminó igual.

Con Javier Duarte ya no hay futuro. Con Pepe Yunes sí. Al gobernador lo ve decadente, desgastado, su poder venido a menos, consciente que en 2016 se va y un año después, el nuevo gobernador, será quien imponga a los alcaldes.

Ya lo usó, ya lo pateó.

Al senador Yunes Zorrilla lo quiere Mónica Robles como impulsor de su candidatura a la presidencia municipal de Coatzacoalcos, por encima de los compromisos que el de Perote tenga con el marcelismo, por los votos y la operación electoral que el equipo de Marcelo Montiel le puede generar.

Sabe Mónica Robles de Hillman que por sí sola, sin grupo político real —Integra es un fantasma político—, sin enclaves en colonias, sin operadores que generen votos, poco puede ofrecer.

Pejista por convicción, su corazón político no está en el PRI. Seguidora de López Obrador, es como su padre, el periodista José Pablo Robles Martínez. Sienten a la izquierda y viven del PRI en el poder.

Cree Mónica Robles en la democracia del dedazo. Pepe Yunes le sirve para imponer una candidatura que por sí sola no acarrea votos, que provoca rechazo, que propicia repudio. Coatzacoalcos no la fuma. No le compra la sublime actuación de ser diputada que lucha por la equidad de género, moviendo al escarnio, pues es sabida la indiferencia con que la trata Iván Hillman, el gesto agrio, la frialdad, la soberbia. Y como bálsamo, la diputada Robles hace suya la tragedia de muchas que igualmente padecen maltrato y desamor.

Por sí sola, no logra los adeptos. Un Chagra, una Lu-pilla Theurel, un Víctor Rodríguez, un Jesús Moreno, cualquiera es mejor allegado a la sociedad. Su Partido Verde, lejos de darle votos al candidato priísta, Rafael García Bringas, en la elección federal del 7 de junio, canalizó lo poco que tenía a Morena. Otra vez ojo, Peña Nieto.

De ahí que Pepe Yunes sea seducido para imponer a la maestra Mónica Robles como candidata a la alcaldía de Coatzacoalcos en 2017. Su mérito será llevar a una lopezobradorista al poder.  Seguro lo apreciará el presidente Peña Nieto. La factura que tenga que pagar Pepe Yunes es asunto suyo.

Usar y desechar es una máxima en el Clan de la Succión. Si lo sabrá Javier Duarte.

Archivo muerto

Atole con el dedo, y sólo eso, el “hallazgo” de los 2 mil 173 “aviadores” que cobran en la nómina de la Secretaría de Educación de Veracruz. En cinco años, Javier Duarte no supo de su existencia. Ajá. En cinco años, fueron solapados por secretarios y directores, por Adolfo Mota, por Flavino Ríos, por Xóchitl Osorio, por Vicente Benítez, por Gabriel Deantes. Y sí, son 2 mil 173 “aviadores” que cobraban en la nómina de la SEV sin laborar, pero desde la cúpula del poder se les encubrió, se les solapó y se les permitió que sangraran al erario público. También cobran y no dan golpe los comisionados sindicales y quienes desempeñan cargos de elección popular, sean alcaldes, diputados, síndicos o regidores, a quienes se les protege por mandato constitucional. Pero a ellos ni se les toca ni se les inquieta. Atole puro, y con el dedo, el de Javier Duarte, que así aplica el distractor ante la crisis política que generó cuando intentó despeñar a los Yunes rojos y disputarle al PRI nacional y, sobre todo, al presidente Peña Nieto la decisión de quién será el candidato por Veracruz. Si no hay denuncias penales contra los “aviadores” que se beneficiaron de recursos públicos y contra quienes los solaparon y encubrieron, el anuncio del gobernador será puro show… No son Frutsis ni Pingüinos. Son seis ejecutados sólo en el mes de septiembre, según el reporte del Observatorio Ciudadano de Coatzacoalcos. Otros 11 corresponden a la región sur de Veracruz. En total, 17 ejecutados. Se registraron 14 privaciones ilegales de la libertad, secuestros y desapariciones, cuatro de ellos en Coatza; en total 150 casos en lo que va del 2015. En cuanto a asaltos bancarios, cuatro corresponden a Coatzacoalcos y el resto al sur de Veracruz. En suma, mil 298 delitos, según el OCC. Y justamente cuando se refuerza la seguridad, cuando llegan más elementos policíacos, cuando se escucha a los helicópteros volar y decenas de patrullas recorren las calles, las colonias, los ejidos, las congregaciones, el hampa ataca de nuevo. Si lo hacen es porque son o se sienten impunes. ¿Quién dijo que en Veracruz lo único que roban los delincuentes son Frutsis y Pingüinos en los Oxxo? Ah, qué Javier Duarte… A Lucy Reyes, “La Pastora” no la suelta la vida. Hay quien la idolatra y hay quien la implica en el crimen de su esposo, el pastor Claudio Martínez Morales. Trabada en una disputa familiar, en juego la Comunidad de Dios, alejada de su líder Cash Luna, enfrentando un éxodo de feligreses, los que más aportaban, y sosteniendo una iglesia evangélica que muchos ven en caída libre, ahora tiene que lidiar con la fallida compra de Medicentro, un inmueble de grandes dimensiones, acorde con el crecimiento que venía observando su iglesia. Dicen los que están cerca que con los Quintanilla, dueños de Medicentro, hay bronca. Según una fuente extraoficial, la compra-venta se pactó en 40 millones de pesos, pero a la muerte de Claudio Martínez sólo se había aportado 9 millones. Los feligreses se fueron, la aportaciones disminuyen y no hay manera de que le devuelvan lo aportado. Dice la fuente que el caso se turnará a la justicia federal. Los 9 millones son aportaciones de feligreses y de acuerdo a la ley, debe reintegrársele a ellos. Vaya lío… Se cierra el círculo. Adelantan los diputados locales que hay elementos para retirarle el fuego a Renato Tronco Gómez. Será esta semana cuando se aborde el caso en el Congreso de Veracruz y máximo en un mes quedará desaforado. Así, podrá proceder la Fiscalía General en su contra, acusado Renato de ser el autor intelectual del crimen del ex regidor panista de Las Choapas, Alfredo Pérez Juárez… Aimé aguantó hasta el límite de su paciencia. Sufría acoso laboral. Y finalmente se fue. En Acción Social se labora al 100, sea en jornada normal o en día de asueto para los demás. Es un área donde no se puede asignar más personal. Pero el titular, Sergio Rodríguez, alias “Tomate”, no lo ve así. Hostigó cuanto pudo a Aimé hasta que ella se fue. Así pudo incrustar a una antigua edecán de la campaña joaquinista y a un sobrino. Circula en las redes la fotografía del “Tomate” y la edecán por la que Aimé tuvo que dejar su trabajo…

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