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Josefina Lugo/Veracruz- 2015-10-0608:26:37

El sobrepeso, obesidad y distribución de grasa abdominal y visceral es un factor de riesgo para padecer el Síndrome Metabólico, una de las enfermedades que más daño causa a la población mexicana, dijo el licenciado en Nutrición y Ciencias de Alimentos, Javier Gerardo Mondragón Maraboto, quien recientemente realizó una investigación para eliminar la grasa del cuerpo con el lichi, obteniendo resultados muy alentadores que dan una esperanza a quienes padecen de hígado graso.

El Síndrome Metabólico es una serie de complicaciones entre las que destacan el aumento de presión arterial, obesidad, distribución de grasa en las vísceras como hígado graso, elevación de lípidos en la sangre, como triglicéridos y resistencia a la insulina, característica de la diabetes.

El investigador aclara que un paciente con Síndrome Metabólico puede presentar cualquiera de estas alteraciones en su organismo o todas juntas, con lo que estaría en un delicado estado de salud.

Investigación

En el laboratorio de la Universidad Cristóbal Colón, Mondragón Maraboto realizó su investigación en un grupo de 20 ratas, el cual fue dividido en subgrupos de 5 roedores para tener cuatro categorías en donde a un grupo no se le hizo nada, a otro se le proporcionó un 40% de azúcar en el agua, del cual los animales bebían a libre demanda.

A un tercer grupo se le administró un concentrado de lichi y al cuarto grupo se le dio el extracto de lichi y azúcar, esto durante 5 semanas, al término de este lapso se sacrificaron a todos los animales para realizar los estudios necesarios.

Uno de los primeros hallazgos del nutriólogo fue el incremento de peso en todos los grupos de ratas, principalmente en el grupo que ingería azúcar, pues fue el que más peso ganó, a diferencia de los otros.

Al realizar la autopsia de cada rata el experto y su equipo de trabajo notaron un considerable aumento de grasa corporal en el grupo que ingería azúcar, y en el grupo que se alimentaba con azúcar y lichi. Y por el contrario, el grupo que perdió grasa fue el que se le incluyó en su dieta únicamente el lichi.

Al analizar el hígado de cada roedor, a simple vista notaron una gran diferencia en el color de los órganos. Teniendo el color uniforme el grupo que incluyó en su dieta lichi, con un muy bajo porcentaje de grasa, a diferencia de los dos grupos que ingirieron azúcar que presentaban manchas pardas y una alteración en el tejido hepático, que al ser observada en el microscopio se encontró que las células tenían una acumulación de grasa llamada esteatosis hepática.

Lo impactante de este estudio, recuerda el experto, fue que los grupos que ingirieron azúcar tenían grasa excesiva en el corazón, hígado y resto del cuerpo así como también se dieron cuenta que la sacarosa que bebieron las ratas nulificó el efecto antioxidante del lichi.

Lichi, poderoso antioxidante

Aunque no comprobó su hipótesis de revertir la enfermedad del hígado graso directamente, lo logró indirectamente, ya que la terapia a base de lichi no actuó sobre el tejido hepático, sino sobre el porcentaje de grasa que se encontraba en el metabolismo del animal por lo que al disminuir la grasa corporal, también disminuyó en el hígado, logrando una gran mejoría en el hígado graso.

De este pequeño proyecto que el recién egresado realizó bajo la supervisión de sus asesores y con la colaboración de dos compañeros más pueden salir más líneas de investigación en donde posiblemente pueda prolongar la enfermedad y el tratamiento en estos animales para observar, por ejemplo, las moléculas inflamatorias, algunos genes, cómo trabaja el metabolismo, cuánto tejido adiposo hay, de qué naturaleza es, qué color tiene, todavía tiene muchas posibilidades para explorar.

El efecto benéfico del concentrado del lichi es el poderoso antioxidante que tiene, además de las grandes cantidades de vitamina C, con lo que ayudan a retardar la oxidación de las grasas, no permitiendo que se almacenen en el hígado y haciendo más fácil que el cuerpo las elimine.

Si estas grasas entran en gran cantidad a las células del hígado se produce una toxicidad, desarrollando un hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica, que se comporta de la misma manera que la cirrosis por alcohol, es decir, la destrucción de la células hepáticas, no por alcohol, sino por grasas, triglicéridos. La complicación final del hígado graso es el cáncer, por lo que quienes padecen de hígado graso todavía están a tiempo de revertir esta posibilidad de ser uno más en las crecientes estadísticas de muertes por cáncer de hígado.

Recomendaciones

El especialista cita a la obesidad como el factor de riesgo número 1 porque se caracteriza por un aumento de las grasas en el cuerpo y estas grasas generan un descontrol en el organismo, asociado a varias enfermedades.

La recomendación del experto es para quienes tienen una acumulación de grasa abdominal, es importante que se realice un chequeo médico, con los análisis de rutina y además una prueba de funciones hepáticas para comprobar el buen funcionamiento del hígado y verificar los niveles de grasa que puede haber en la sangre.

El nutriólogo recomienda que si se detecta una disfunción en el hígado, que puede dar pie a la enfermedad, se puede trabajar en la reducción del sobrepeso para que poco a poco el organismo pueda recuperar su estado normal y disminuir la grasa de todos los órganos, no solo del hígado.

Estilo de vida

Asegura que la dieta del mexicano no es mala, lo malo es la combinación de esa dieta con el estilo de vida.

Por ejemplo, combinamos un estilo de vida sedentario, poca actividad física con una ingesta elevada de azúcares simples, harinas refinadas, grasas saturadas, como una comida rápida, los alimentos industrializados, que cada vez hay más. Todo esto genera un gran daño a la salud, más la combinación de nuestra dieta, concluye.

Explica que si el mexicano regresara únicamente a consumir la gastronomía típica, intacta como era antes, y a la actividad física, no tendría ningún problema. Parte del sedentarismo que viven las sociedades actuales se debe a los avances tecnológicos que facilitan todo, por lo que poco a poco la movilidad ha sido nulificada, pues hoy con solo apretar un botón se lava la ropa, se cambie el canal de la televisión, la estación de radio, entre otras muchas actividades que antes mantenían en movimiento a todos.

Mondragón Maraboto cita a las sopas instantáneas como ejemplo, ya que solo una de ellas tiene demasiados aditivos, conservadores, colorantes, saborizantes, muchos de los cuales derivan en sales que no son reconocidas por el organismo y pueden generar ciertas reacciones. Aclara que una de esas sales abundantes en los productos industrializados es el glutamato monosódico que es altamente cancerígeno. Además todos estos elementos que se encuentran en las sopas, se combinan con carbohidratos simples que no aportan fibra, ni proteínas importantes, entonces solamente elevan la glucosa.

Unas palomitas industrializadas tienen una elevada cantidad de grasas saturadas, mismas que están asociadas con la enfermedad cardiovascular, descontrol de la presión arterial, por las altas cantidades de sodio.

Los dañinos refresco

El consumo excesivo de refrescos es uno de los factores que condicionan a otras enfermedades, como la diabetes. Cuando se ingiere cualquier refresco, en 600 mililitros se está introduciendo al cuerpo aproximadamente 8 o 9 cucharadas de azúcar, como son de rápida absorción, rápidamente se eleva la glucosa provocando un descontrol instantáneo en el cuerpo forzando al páncreas a producir grandes cantidades de insulina para que esas azúcares se puedan metabolizar, a tal grado que se produce una insuficiencia en el páncreas, y ya no puede producir más insulina, causando que se desarrolle una diabetes.

Y esa diabetes es solo el inicio de la larga lista de enfermedades que se pueden desencadenar una vez que la persona es diagnosticada como diabético, las más conocidas y que tienen en jaque al sector salud, por su elevado costo, es la insuficiencia renal, cuando los riñones ya no funcionan y se debe hemodializar al paciente, es decir, realizar con una máquina especial las funciones de los riñones.

Aunque existen diversos factores para el sobrepeso, como la herencia, el especialista recomienda que aunque se tenga predisposición genética no se debe justificar la obesidad y resignarse, pues a la larga, tarde o temprano afecta a la salud.

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