Journal Veracruz
Por Camilo González
29 de octubre de 2015

En un comunicado dado a conocer a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud, con sede en Washington, D.C., aclara que la carne roja y los embutidos son cancerígenos.

Sin lugar a dudas, cuando pasamos de la barbarie a la civilización, la manera más sencilla para dejar de recolectar frutas y verduras fue la ganadería: con muy pocos recursos y con pocos hombres se podía producir leche, quesos y carne para alimentar a las personas.

Pero han pasado 8 mil años, y hemos desarrollado tecnología para sembrar más en menos terreno y con mayor calidad, utilizando menos agua.

Ahora, por tanto, nos hemos dado cuenta que es mejor para nuestro cuerpo recibir los nutrientes de granos, semillas, frutas y verduras orgánicas, sin químicos, y además, sin huevo, leche ni carne, que falsamente creemos son los únicos alimentos que nos dan proteínas. La moringa (y el alga spirulina, que es mexicana) por ejemplo es una planta que nos provee de altos niveles de proteína vegetal.

De esta manera, nos ha llegado el momento de romper los mitos: la carne es mala en exceso, sobre todo si está llena de hormonas y químicos para acelerar el crecimiento de las reses o puercos o peces, pues también las carne blanca es más dañina frente a los granos o vegetales.

Además, la manera en que nos alimentamos es deficiente. Y si tomamos en cuenta el grave daño que le estamos haciendo al medio ambiente, debemos decir aquí que la violencia que vivimos cotidianamente, comienza en nuestro plato.

Dice Carl Jung

“Como todos estamos convencidos que las cosas síquicas tienen un cierto peso, la humanidad como un todo ha alcanzado anahata [el cuarto chakra, el del corazón]. Por ejemplo, la gran guerra [1914-1918] ha enseñado prácticamente a todos que las cosas que tienen el mayor peso son imponderabilia, las cosas que no se pueden pesar, como la opinión pública o las infecciones mentales. La misma guerra es un fenómeno síquico.”

Rumbo a los 30

Con la posible alianza PAN-PRD un candidato que podría surgir en la capital para la diputación local es Uriel Flores Aguayo, que representa dentro de la oposición a la materia gris. Hay que reconocer que Uriel tiene una carrera vasta, que involucra lo electoral (su primer campaña fue con el Partido Comunista, obviamente antes de la reforma política del 77), lo administrativo y lo legislativo.

Los priistas acostumbran mirarlo de lado, menospreciar sus capacidades políticas, pero aunque no se lograra la coalición, aun tendría una posibilidad de contender por Morena, dada su cercanía y amistad con Andrés Manuel López Obrador.

De esta manera, por lo menos, podríamos contar con un diputado de oposición inteligente y capaz, que para el caso (la vida democrática de nuestras instituciones) sería lo mejor.

Varenka Servín Arcos

Dentro del PRI, por el distrito de Coatepec, ha comenzado a sonar fuerte el nombre de Varenka Servín Arcos, politóloga del Colegio de Veracruz con estudios de maestría en Salamanca, España, y que se ha desempeñado en diversas actividades dentro del partido, como la Fundación Colosio, y dentro de la administración pública, ya sea en el ejecutivo (fue directora general en la Subsecretaría de la Juventud) o en el legislativo (fue asesora de la mesa directiva del Congreso local).

Ahora se desempeña como profesora de tiempo completo en la Secretaría de Educación, y en sus ratos libres (que son pocos) ha mantenido un contacto estrecho en el distrito local de Coatepec, aunque para muchos también sería una excelente candidata en cualquiera de los distritos de Xalapa.

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