Astrolabio Político
Por Luis Ramírez Baqueiro
28 de octubre de 2015

“El egoísmo social es un comienzo de sepulcro.” 

Víctor Hugo

Con la reestructuración de la deuda aprobada por el Congreso de Veracruz, el gobierno que encabeza Javier Duarte se acerca más a la catástrofe, la derrota electoral en los próximos comicios electorales se avizora en el horizonte, dando altas probabilidades a la posible alternancia gubernamental.

Cada nueva acción que emprende la administración estatal, suma un clavo más a la larga lista de hierros, que desde el arranque de la misma, los doctos, expertos y superdotados integrantes de su equipo han construido voluntaria e involuntariamente, a la sazón, como resultado de su desconocimiento total de la administración pública .

Los veracruzanos observan con recelo las causas esgrimidas por la presente administración ante la que ya es considerado el peor y más lamentable episodio de la historia de esta entidad, la contratación de más deuda para pagar deuda, resulta el peor de los remedios en una crisis inducida por la falta de probidad, ética y escrúpulos.

Si resultará cierto lo advertido por el integrante de la Comisión Nacional del Partido del Trabajo (PT), Armando Aguirre Hervis que de consumarse este periplo legislativo, con el que una vez más dejarán endrogado a los ciudadanos por los próximos 30 años, la entidad se colocaría como la entidad federativa más endeuda del país con 157 mil 599 millones de pesos (mdp).

Aun cuando la iniciativa enviada por el mandatario estatal que afirmaba que la tan mentada reestructuración de pasivos sería por 21 mil 700 mdp, resulta no ser del toda cierta, pues legisladores locales han revelado a este reportero que el endeudamiento solicitado sería cercano a los 30 mil mdp y a pesar de ello, serían obligados a votarlo.

De este modo, la construcción del escenario perfecto se gesta en la entidad que no ha conocido más gobierno que los emanados de la Revolución, así toma mayor fuerza la posible conformación de una coalición electoral entre las corrientes política más antagónicas.

Recientemente ha trascendido en los corrillos políticos que los perredistas están tejiendo alianzas con Morena en cinco estados rumbo a las elecciones de 2016.

Tan sólo el líder de Nueva Izquierda, Jesús Ortega, cuenta que van avanzados en la negociación para impulsar candidatos comunes en Quintana Roo, Veracruz, Colima, Tlaxcala y Sinaloa.

Sin embargo, en la Ciudad de México, esos partidos están enfrentados, tanto así que César Cravioto, el coordinador de los legisladores de Morena, debe decidir si asumen las comisiones menores que les dejó el PRD en alianza con PAN y PRI, a pesar de que los morenos fueron la primera minoría electoral en junio.

El argumento decisivo serán las prerrogativas, porque si renuncian a encabezar las presidencias que les tocan, se quedarán sin nada y no podrán apoyar con 60 por ciento de aquellas al partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

De tomar en consideración es la actitud de la cúpula perredista, la cual no ve tan mal al senador panista Jorge Luis Preciado como su candidato aliancista para las elecciones extraordinarias que renovarán la gubernatura de Colima.

A ello deberemos sumar que Veracruz será la joya de la corona y los perredistas y morenos no despreciarían una posible coalición con Acción Nacional, y es que las afirmaciones dadas a conocer por el representante del PAN ante los órganos electorales locales de Veracruz, Lauro Hugo López Zumaya, sostienen la inminente integración de esta posible unión.

Un posible acuerdo entre estas tres fuerzas políticas metería en serios bretes a la administración duartista, al menos tres gallones estarían listos para entrarle a esa coalición, Miguel Ángel Yunes Linares por el PAN, Paco Valencia por el PRD y Cuitláhuac García Jiménez de Morena.

¿Cuál será el bueno?

Al tiempo.

 

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